Yoga en el avión, ejercicios recomendados

Yoga en el avión

Si nos vamos de vacaciones este verano y tenemos previsto hacerlo volando, será mejor que estemos preparados para practicar yoga en el avión. No es que en viajes cortos lo vayáis a necesitar (en distancias de, por ejemplo, una hora), pero si viajamos al extranjero es posible que nos pasemos incluso 10 horas sentados en una butaca del avión. En esos casos sí habrá que estar preparados para practicar un poco de yoga y que así no pasemos a engrosar la lista de las personas que han sufrido el síndrome del turista. Además, el yoga es algo que siempre viene bien y os ayudará a sentiros mucho mejor cuando lleguéis a vuestro destino.

Yoga en el avión, antes de comenzar

Recomendamos que antes de dar inicio a la práctica de los ejercicios de los que hablaremos le comentéis a una de las azafatas vuestra intención. No querréis asustar a nadie con vuestros movimientos ¿verdad? Normalmente es muy normal practicar yoga mientras volamos, pero siempre hay que asegurarse de que no infundimos ningún tipo de miedo entre las azafatas y los pasajeros. Además de esto, la propia azafata con la cual habléis os ayudará a encontrar el sitio idóneo donde llevar a cabo esta práctica. Dependiendo del avión encontraréis un lugar donde estaréis más o menos cómodos, así que habrá que amoldarse a lo que tengamos a nuestra disposición. Tengamos en mente, por otra parte, que practicar yoga mientras estamos en el avión no solo es bueno para que nuestro cuerpo no se entumezca y sufra problemas posteriores, sino que también ayuda a reducir el miedo a volar. Por último, si estáis en un avión donde no podéis moveros del asiento, no os preocupéis, dado que también podéis hacer yoga desde esta posición con los ejercicios que detallaremos.

Postura del águila

También conocida como garudasana, esta postura se adapta bien a que la hagamos si estamos de pie o sentados. Lo que debemos hacer es cruzar una de las piernas alrededor de la otra, como si fuera una serpiente que se está deslizando por la pierna que mantenemos recta y luego estirar los brazos. Hay que asegurarse de que estén a la altura de los hombros y que las palmas se enfrenten. Para conseguir la posición característica del águila nos tenemos que asegurar de que realizamos un cruce entre los dos brazos similar a lo que hemos descrito en las piernas. Lo que haremos será cruzar el brazo izquierdo de manera que acabe ligado al otro y que veamos que los dos codos están en posición superior e inferior el uno del otro. A continuación tendrás que hacer una flexión con los codos intentando que el movimiento los acerque cuidadosamente hacia tu pecho, provocando que realicemos un movimiento con el cual los antebrazos acabarán quedando cubiertos.

Postura del árbol

En este caso no vais a poder practicar la postura sentados, sino que deberéis levantaros para buscar el mejor lugar donde hacerlo. Si no hay espacio en el avión os podéis conformar con el pasillo. Comenzamos apoyándonos en nuestra pierna izquierda de manera que notemos cómo la energía de nuestro cuerpo se enfoca hacia ella, encargándose del equilibrio de nuestro cuerpo. Es importante que notemos el flujo de la energía que nos atraviesa y que dirijamos la presión que hacemos con la planta del pie mediante su lado más interior. Ahora, mientras mantenemos la pierna izquierda en su posición dominante para asegurarnos de que no hay problemas, doblamos la otra pierna de manera que podamos usar la mano de ese lado para llegar al tobillo. A partir de aquí tenemos que colocar el pie de la derecha apoyado en el muslo de la izquierda. Cuanto más subamos en este movimiento más beneficio obtendremos, así que siempre es bueno que nos intentemos presionar un poco.

Como estás en un espacio con asientos, estira una de las manos y apóyala en uno, a ser posible en el tuyo para no molestar a nadie. La otra de la manos asegúrate que la tienes puesta en la cadera. Haz un movimiento de estiramiento en el cual los hombros siempre intenten ir atrás lo máximo posible y estira el cuello. Recuerda que para no tener problemas con este ejercicio lo que debes asegurarte es que la cadera está alineada con el suelo. Para terminar hay que ver qué hacemos con los brazos. El lugar no es el más cómodo, así que podemos apoyarlos en el asiento los dos o llevarlos hacia arriba como haríamos en la postura del árbol de manera natural. Lo único de lo que debemos preocuparnos es de no tener problemas por el movimiento del vuelo, sobre todo cuando estéis acabando el ejercicio en el avión mirando unos segundos hacia arriba.

Postura del gato

Para terminar tenemos otro ejercicio que podéis realizar en el propio asiento. Comenzaremos sentándonos muy en el borde, pero sin caernos. Visualizad la posición porque esto es fundamental. Nos hemos colocado en el borde y tenemos las manos en las rodillas y el cuerpo está alineado. Llevamos a cabo un ejercicio de inhalación como siempre hacemos en yoga: con calma y fuerza. Ahora bajamos y nos aseguramos de que la barbilla esté lo más dentro del pecho, llevando a cabo al mismo tiempo una curvatura de la espalda que no implique que hayamos realizado un ejercicio de tensión en los hombros. Luego, también con calma, exhalamos el aire y actuamos con la acción contraria en cuanto al movimiento. Con estos sencillos ejercicios conseguiréis que el yoga en el avión mejore mucho vuestra condición cuando lleguéis a vuestro destino, estando menos cansados y notando sus claros beneficios.

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Acerca de Flor Milano

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