Wardrobing, un síndrome que cada vez preocupa más a los españoles

síndrome del wardrobing

Nuestra sociedad, ya sea por sus costumbres, por la rapidez con la que se desarrolla la vida o por el constante cambio de hábitos que vivimos, se ve rodeada de un constante estrés. Es algo que nos tiene que preocupar, dado que el estrés nos acaba llevando a sufrir distintas consecuencias en términos de salud, tanto física como psicológica. Y debido a ello es conveniente que tratemos los distintos síndromes que se van replicando en nuestra sociedad para intentar darles freno con efectividad. Uno de los últimos que está comenzando a preocupar es el wardrobing, ante el cual las tiendas de moda ya están intentando combatir.

Wardrobing, un problema en crecimiento

¿Pero qué es el wardrobing? Porque por mucho que repitamos el término no lo situaremos si no damos una definición adecuada. Se trata de la práctica de comprar en tiendas de ropa de forma compulsiva, utilizarla en una o dos ocasiones y después devolverla antes de que termine el plazo de devolución. Esto requiere habilidad y cuidado, dado que en ningún caso podemos someter a la etiqueta a un daño, dado que eso sería lo que impediría que se devolviera el artículo. Lo que parecía un hábito inocente para un momento determinado en la vida (como la solución de última hora al vestido de una boda) se ha terminado convirtiendo en una práctica tan común que ya es un problema notorio entre un gran número de personas.

Si buscamos la traducción más fiel al término en inglés tendremos que quedarnos con la expresión “hacer armario” o “vaciar armario” como forma de representar esa manera en al cual renovamos la ropa sin gastarnos ni un euro en el proceso. También es lo que alimenta el vicio de muchos shopaholic, los compradores compulsivos que han terminado convirtiendo su afición en una enfermedad. Estas personas ven una oportunidad de calmar sus ansias de compras sin gastar las enormes cantidades de dinero que usaban en el pasado, pero es de entender que esto no soluciona el problema, ya que simplemente lo aísla.

Los españoles tienen un problema

No pensemos que el wardrobing es un término que solo se registra en España, puesto que este fenómeno es mundial y afecta a personas de todos los países. Pero los españoles estamos demostrando que hemos caído como moscas ante lo atractivo que resulta. En parte porque la propia sociedad española vive en una aureola de consumismo de la cual es difícil salir incluso en las situaciones económicas más complicadas. La crisis que comenzó hace unos años ha obligado a buscar alternativas para el hábito de comprar sin parar y el wardrobing se ha convertido en la mejor solución aparente. Mejor solución para la cartera, pero no así para la salud mental de las personas que lo practican.

etiquetas de ropa

Estadísticas de hace unos años determinan que un 40% de los compradores españoles compra por encima de sus necesidades y que lo hace en muchos casos sin acabar sacando partido a esas compras. Un 18% del total encajan en la definición de compradores compulsivos, una patología que se extiende más en el sexo femenino, pero que afecta igual a ambos y que se concentra, sobre todo, en el mundo de la moda.

Combatiendo el wardrobing

Los especialistas en salud mental ya están hablando con sus pacientes para intentar frenar este síndrome en el que muchas personas han encontrado cobijo para sus problemas. No es una solución, no es una forma de curar a quienes sufren de dependencia de las compras, sino un parche que al final se acabará rompiendo. Sobre todo porque las grandes cadenas de tiendas ya están implementando ideas y técnicas que les permitan luchar contra la filosofía de hacer armario sin gastar dinero.

Una de sus ideas consiste en cambiar la posición de las etiquetas. Como decíamos antes, las etiquetas siempre tienen que estar en perfecto estado para que se entienda que la prenda no ha sido usada. Si anteriormente se escondían en lugares que no estaban a la vista y que no molestaban ahora las etiquetas pasan a estar en sitios mucho más visibles y molestos a todos los niveles. Este tipo de ideas vienen principalmente de Estados Unidos y amenazan con instaurarse también en España como forma de frenar el hábito, que no resulta beneficioso ni para los compradores, que alimentan su adicción, ni para las tiendas, que pierden mucho dinero debido a las devoluciones de ropa que terminan saliendo mal.

Por ahora las medidas adoptadas en nuestro país son reducidas y en muchas tiendas se pone a los empleados en la situación de intentar detectar estos hábitos en clientes que sean demasiado reincidentes. Pero está claro que para enfrentarse a una patología como esta es necesario introducir medidas un poco más avanzadas y profundas, dado que el wardrobing difícilmente dejará de realizarse si esto no cambia.

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