Vivir con Parkinson: consejos para conseguirlo

Manos con Parkinson

No hay una norma específica del momento en el cual tengamos que comenzar a mentalizarnos de vivir con Parkinson, aunque los registros sí apuntan a que la enfermedad se produce de una manera más habitual desde los 60 años. Si hemos sido diagnosticados con esta enfermedad tenemos que intentar aplicarnos una serie de consejos que nos permitan afrontar cada día de una manera más saludable. Aunque la enfermedad no la vamos a curar con la mente, sí que vamos a tener la oportunidad de enfrentarnos a ella de una manera mucho más sana y optimista.

Vivir con Parkinson, medicinas y filosofía

Hay dos cosas que nos tenemos que ocupar de introducir en nuestro día a día para que podamos mantenernos mucho más firmes ante el progreso de la enfermedad: las medicinas y una buena filosofía de vida. No hay ninguna de las dos cosas que pueda funcionar sin tener la otra de su lado. Hay que tomarse muy en serio esto, puesto que estar bajos de moral o no tener la medicación adecuada se convierten en graves dificultades. Por suerte, todo se puede solucionar de una manera sencilla, ya sea hablando con el especialista o animándonos de distintas maneras.

Una de las cosas que tenemos que ocuparnos de hacer es intentar ser un poco independientes. Nos gustará ver que aunque la enfermedad nos esté afectando todavía tenemos capacidad para actuar de manera propia sin la necesidad de una ayuda constante. Nuestra familia seguro que está encima de nosotros, echándonos una mano de forma continuada. Tampoco podemos actuar de una manera poco educada respecto a esto, pero habrá que hacerles saber que todavía no necesitamos su atención constante y que aún somos muy capaces de valernos por nosotros mismos aunque sea a un nivel más reducido.

No te encierres

Lo peor que puede hacer una persona enferma, ya sea que viva con Parkinson o tenga cualquier otro tipo de condición, es recluirse en su propio mundo. Eso es lo que elimina toda oportunidad para sentirnos mejor y para disfrutar de una salud más adecuada. Por ello aunque es lógico que nuestra vida no será igual que cuando no teníamos la enfermedad, sí que tendremos que ocuparnos de esforzarnos para que vivamos de una forma activa y estemos rodeados de personas que nos quieran. Hay que reforzar nuestra salud psicológica todo lo que podamos y para ello tiene que haber personas que nos echen una mano, que nos den su apoyo y que estén con nosotros. Además, cambiar de estilo de vida de forma radical por sufrir la enfermedad significará que estamos dejando que el Parkinson se haga con la victoria.

Abuela y nieto

La familia y los amigos son dos apoyos en los que siempre hay que pensar cuando estamos pasando por este tipo de enfermedad y creemos que nos hemos quedado solos. Os pedimos que veáis lo mejor de las personas y no aquellas cosas sobre las que quizá en algunas ocasiones habéis tenido algún sentimiento de resentimiento. Que vuestra vida cambie y vuestra filosofía adopte una faceta más abierta. Es difícil, pero el mundo os recompensará con efectos muy beneficiosos que notaréis desde el primer momento.

No dejes que el mundo te derrote

Si tenemos controlada la medicina y ya tenemos el apoyo de nuestra familia, lo que debemos hacer en este momento es plantar cara al mundo. El mundo que hay alrededor de los enfermos de Parkinson puede ser muy duro en algunas ocasiones. Si vivimos en una casa en la que no hay ascensor, no hay duda de que tendremos un problema al cual enfrentarnos. Por eso habrá que intentar hacer algunos ajustes en la casa y en los lugares por los que se pasea por la calle, cambiando de ruta si fuera necesario para visitar sitios que estén adaptados a personas con dificultad para el movimiento. Lo mismo podemos decir del transporte público o de lugares que tengan, por ejemplo, el suelo resbaladizo. Son cosas a las que hay que enfrentarse evitándolas y pensando en que el mundo es muy amplio como para preocuparse por un simple lugar que tiene algún obstáculo que resulta molesto.

De ser en casa donde hay dificultades para nuestro día a día nos podemos informar de qué significaría hacer una reforma para poder adecuar las distintas habitaciones a nuestra condición. Si tenemos Parkinson la vida no ha terminado, sino que comienza de una manera un poco distinta. El optimismo debe ser constante y absoluto. No dejemos que la situación nos derrote y pensemos en todo lo que tiene la vida para que vivir con Parkinson sea algo que podamos asumir sin repercusiones para nuestro estado de ánimo. Con un poco de esfuerzo no daremos cuenta de que habrá más de lo que podamos hacer y que los límites habrá que ir descubriéndolos poco a poco. ¡Siempre con optimismo, adelante!

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