Vitaminas: mitos e información que debes conocer

Vitaminas en pastilla

Las vitaminas forman parte de nuestras vidas. Nos las recomiendan tomar para disponer de un apoyo en nuestro organismo cuando tenemos algún tipo de carencia, pero hay casos en los que no tenemos muy claro cuáles son sus beneficios reales. Nos llegamos a imaginar que las vitaminas son mágicas, que pueden hacer milagros o al contrario, creemos que pueden ser nocivas para nosotros. En especial hay una serie de mitos demasiado extendidos como para que no hablemos de ellos.

Vitaminas, el mito sobre su eficacia

Desgraciadamente, hay personas que están empeñadas en creer que las vitaminas están por encima de sus posibilidades reales. Durante un tiempo se pensó que con la introducción de vitaminas en el día a día las personas tenían la oportunidad de prevenir una enfermedad tan grave como es el cáncer. Se pensaba que si los antioxidantes del cuerpo ayudan a que se reduzcan las posibilidades de sufrir cáncer, entonces introducir más antioxidantes en el organismo implicaría aumentar las defensas ante este tipo de enfermedad. Pero diversos estudios demostraron que, realmente, ingerir más antioxidantes en forma de pastillas no producía ningún tipo de efecto directo sobre las personas. Las posibilidades de sufrir la enfermedad eran absolutamente las mismas porque estos antioxidantes no pasaban a actuar de la misma manera en el organismo que los que el propio cuerpo genera en su interior. De manera similar, se concluye que ningún tipo de vitamina puede ayudar a prevenir esta enfermedad cuya alta mortalidad preocupa a la población mundial.

Vitamina C contra el resfriado

A veces no nos imaginamos el daño que puede hacer la investigación de un científico empeñado en imponer a nivel mundial una idea que ha salido únicamente de su cabeza. Ocurrió en la década de los años 70, cuando un químico llamado Linus Pauling extendió un pensamiento que ha ido sobreviviendo hasta nuestros días. Presentó estudios que posteriormente han sido rebatidos en los que se hacía especial hincapié en que la ingesta de vitamina C se podía convertir en el “antídoto” contra el resfriado común. No es que el resfriado sea algo que nos preocupe, puesto que no nos solemos resfriar de forma frecuente, pero si pudiéramos eliminarlo por completo seguro que todos seríamos un poco más felices. Por eso en la época aumentó mucho el consumo de vitamina C hasta que con el paso de los años se fue comprobando que la idea de Pauling no era precisamente correcta.

Sí ayudó a esclarecer que la vitamina C podía influir en el tiempo durante el cual estábamos enfermos, pero a tan bajo nivel que realmente no merece la pena ni siquiera plantearnos contar con esta vitamina extra. Para decirlo de otra forma, si ingerimos vitamina C de forma habitual es posible que el resfriado que suframos dure 12 horas de lo que pasaría si no tomáramos este suplemento. Por 12 horas de resfriado no nos compensa tomar vitamina C todos los días, tanto por no ser práctico como por el gasto que supone la adquisición de estos complementos.

Suplemento de vitamina C

Consumo de vitaminas sin repercusiones

Otro de los mitos es que podemos tomar todas las vitaminas que queramos sin que nos acabe pasando factura al organismo. En realidad, dependiendo de cómo lo miremos o de la suerte que tengamos, no es algo que no sea cierto. Es decir, podemos tomar vitaminas y más vitaminas y nuestro cuerpo solo asimilará las que necesita, expulsando las demás a través de la orina. No producirá un efecto nocivo sobre el organismo, porque simplemente las expulsaremos. Sí será malo para la cartera, pero esa ya es otra historia. Lo que sí resulta un problema es que cada vez que nos tomamos estas vitaminas que no nos producen ningún beneficio estamos introduciendo a nuestro sistema varios componentes que van con ellas y que sí pueden ser nocivos. Por ejemplo, el ácido fólico, que en exceso es un problema. Y eso puede llevar a que suframos mayor riesgo de tener cáncer.

El corazón te funcionará igual

A lo largo de las épocas los investigadores han tratado de comprobar si el uso de vitaminas a modo de suplemento podían mejorar el esto de salud del corazón. A la vista de las muchas personas que fallecen víctimas de problemas cardiovasculares se intentaba ver si alguna de estas pastillas podía mejorar la salud delas personas para evitar enfermedades. Pero ninguna de las pruebas realizadas dio un resultado positivo, por lo que todo acabó quedando en nada. Se ha llegado a la conclusión de que por mucha vitamina que añadamos en nuestro día a día en forma de cápsulas no tendremos más oportunidades de evitar estos problemas de salud.

Dicho de otra forma, las investigaciones concluyen que las vitaminas que produce nuestro organismo y que se gestionan desde el interior sí pueden ser un recurso que marque la diferencia, pero que las introducidas de manera artificial no cambian la situación de ningún tipo. Debemos tenerlo en cuenta y recordarlo para no gastarnos el sueldo en complementos nutricionales que quizá no nos estén ayudando en nada.

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