Uso de vitaminas para evitar lesiones

Uso de vitaminas para el deporte

Una de las cosas que más temen por igual los deportistas de élite y los aficionados a hacer una rutina de ejercicios es, sin duda alguna, sufrir alguna lesión. Desde rotura de huesos a esguinces o heridas, todo preocupa de forma notable. Cualquier pequeña molestia puede ser un impedimento a la hora de practicar un deporte y no hay que dejar de lado lo molesto que resulta sufrir una lesión y ver cómo nuestro movimiento se ve limitado. En estas situaciones el uso de vitaminas puede ser muy productivo tal y como veremos en este artículo.

La rotura de músculos es uno de los problemas con los que nos podemos encontrar derivando de la práctica de hacer ejercicio. Aunque suene aparatoso y terrible, sufrir este tipo de lesión no es muy grave, pero sí es muy molesto a la hora de hacer cualquier tipo de movimiento o rozar la zona. Cuando aparecen los hematomas que nos indican que sufrimos este problema, solo queda esperar y tener paciencia a que la zona afectada se cure de forma correcta. No obstante, siempre podemos pensar en un apoyo de vitaminas para encontrarnos mejor. Estas pueden ayudarnos a recibir un empujoncito que proporcionarán a los músculos la oportunidad de recuperarse y regenerarse de manera más rápida.

Uso de vitaminas, la importancia de la A

Esta vitamina se encuentra especialmente en productos de origen animal, como la carne roja, el pescado azul y los productos lácteos. También podemos encontrarla en productos de origen vegetal, como por ejemplo la zanahoria, la lechuga o el melón. Además, no hay que olvidar que la cayena, el picante por excelencia, es un condimento rico en vitamina A. El consumo de estos alimentos en momentos de lesión es altamente recomendable por sus propiedades para regenerar tejidos blandos y mantener en buen estado la estructura ósea. De esta manera, consumir productos con vitamina A durante la convalecencia es algo muy recomendable.

La dosis recomendada del consumo de productos ricos en vitamina A es de, como máximo, 300 gramos al día. Como ya sabéis, hay que comer de todo, pero siempre con moderación, un consumo superior y de forma prolongada puede ser contraindicado para las necesidades del cuerpo. En este caso consumir en exceso vitamina A puede causar una pérdida excesiva de peso de forma rápida y descontrolada, síntoma que está siempre acompañado de vómitos, cólicos, caída del cabello, cambios de carácter fuertes y también visión borrosa.

Vitamina B2

También conocida como riboflavina. Es una de las vitaminas que el cuerpo no puede generar de forma natural. Entre muchas funciones, el consumo de alimentos ricos en riboflavina ayuda al mantenimiento de las membranas del cuerpo y del tejido blando, siendo una fuente de ayuda para la regeneración de las células. Con ella se impide que los músculos se resientan gracias a que alivia el cansancio, la fatiga y previene el envejecimiento por sus propiedades antioxidantes.

Los alimentos como el paté, las carnes magras o el pescado azul están ricos en vitamina B2. Si buscamos fuentes de origen vegetal que contengan altos niveles de vitamina B2, los más destacables son los frutos secos como las almendras o las nueces. También podemos encontrarla en las semillas de sésamo o en hortalizas, como por ejemplo el pimiento en cualquiera de sus variedades. En este caso la dosis diaria recomendable para un adulto son 140 gramos. Un consumo superior de forma prolongada puede causar problemas en el metabolismo, náuseas, orinar con más frecuencia y diarreas. Pero al ser una vitamina hidrosoluble, es difícil sufrir una toxicidad por consumir altas dosis de riboflavina. El motivo de ello es porque mediante la orina vamos perdiendo el consumo de vitaminas que hemos ingerido.

Uso de vitamina C

Vitamina C

Ahora llegamos a la vitamina más necesaria para el cuerpo de forma diaria, sin importar si sufrimos o no algún tipo de lesión. Consumir alimentos con vitamina C es algo más que recomendable para mejorar el sistema inmunológico o retrasar el envejecimiento. En este caso, el consumo de estos alimentos ayuda a la cicatrización y regeneración de los tejidos. Al mismo tiempo, la presencia de esta vitamina en el cuerpo es necesaria para procesar el colágeno, elemento vital para regenerar y mantener los músculos y cartílagos a fin de que funcionen de manera correcta al pasar los años.

La lista de alimentos que la contienen es amplia y variada pero se limita a los productos de origen vegetal. Verduras como el brócoli, repollo o coles de Bruselas contienen altos niveles de vitamina C, al igual que frutas como la papaya o el kiwi. Un consumo excesivo de forma prolongada superior a 500 gramos diarios puede provocar molestias estomacales.

Vitamina E

Proteger y regenerar los tejidos es una de las funciones más importantes de la vitamina E. Por eso es necesario el uso de vitaminas como esta con un nivel de consumo de como máximo 150 gramos al día, cantidad que podemos obtener de alimentos del estilo de los frutos secos (nueces, almendras), las hortalizas de hojas verdes (espinacas) y en comidas tan dulces como lo es el chocolate. Un consumo diez veces superior a la dosis diaria recomendable puede intoxicar al organismo porque el cuerpo no puede eliminarla de forma natural, pudiendo provocar gases, náuseas y cólicos fuertes.

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Acerca de Flor Milano

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