Vigorexia, síntomas y problemas derivados

Vigorexia en hombre

Información publicada recientemente detalla que solo en España ya existen más de doscientas mil personas que sufren vigorexia, un trastorno mental que cada vez hace más daño en el mundo entero. También conocido como dismorfia muscular, este problema se manifiesta en aquellas personas que se encuentran obsesionadas por el aspecto físico de una forma extrema. Está reconocida como una patología muy peligrosa que afecta al ritmo diario de las personas, a sus hábitos y a la conducta alimentaria que les caracteriza.

Vigorexia, profundizando en su definición

Este trastorno mental se aprecia en individuos que no tienen una visión realista sobre su aspecto físico. Lo único que ellos ven es debilidad, creyendo que son personas excesivamente enclenques que no tienen fuerza ni se encuentran en un buen estado de forma. El verse de esta forma lleva a estas personas a que el deporte se convierta en su principal foco de atención en la vida. Hacen mucho más deporte del que está recomendado, le dan importancia por encima de todas las cosas al ejercicio y no fomentan una alimentación equilibrada, sino que abusan de los carbohidratos y de las proteínas.

Al mismo tiempo intentan que su masa muscular crezca por todos los medios posibles, lo que también significa optar por vías nada naturales ni saludables, como consumir anabolizantes y otros esteroides que potencian su físico. Debido a todo esto, aunque alguien con vigorexia ya tenga unos grandes músculos o un buen estado de forma, siempre se verá así misma con debilidad, sin tamaño y con una clara diferencia física respecto a las demás personas.

Más síntomas a tener en cuenta

Las personas que sufren dismorfia muscular se tienden a mirar mucho en el espejo, haciéndolo sin ningún tipo de pudor sobre si alguien las está viendo hacerlo. Lo entienden como algo normal, pero no lo hacen realmente porque se gustan así mismos, sino por la búsqueda de esa dosis de confianza y autoaprobación que les proporciona el entrenamiento físico. Siempre se ven pequeños y débiles, así que tienen que buscar aumentar su autoconfianza cada vez que se miran, recibiendo en ocasiones esa chispa de fuerza que les permite continuar.

Sus relaciones personales, con amigos, compañeros de trabajo o familiares, se ven seriamente afectadas. Principalmente por los hábitos alimentarios que han adoptado. La obsesión por ingerir solo determinada cantidad de alimentos y en unas condiciones específicas provoca que tengan problemas para seguir el ritmo de quienes no controlan tanto la dieta hacia una dirección específica. Esto lleva a estas personas a descuidar sus relaciones, cancelar compromisos e incluso a pasar horas sin comer o a desarrollar un problema de bulimia como sustitución a la falta de orden en las comidas que según ellos deberían estar haciendo.

Vigorexia y músculos

Otros síntomas a vigilar son alteraciones metabólicas de gran trascendencia, aumento de dolores de cabeza y mareos o presencia de taquicardias inesperadas. Para las personas que están sufriendo este trastorno también es frecuente tener cambios de humor muy repentinos, algo que suele estar provocado del consumo de los esteroides.

¿Qué puede producir este trastorno?

Por desgracia, la vigorexia es más grave y peligrosa de lo que se podría imaginar. A sus efectos claros ya mencionados hay que añadir que si bien las organizaciones médicas aún no la consideran una enfermedad, hoy día es más mortal que la bulimia y la anorexia. Las cifras hablan por sí solas y tenemos que saber que si hay alguien que sufre este problema a nuestro alrededor tendremos que ayudarle de inmediato, dado que el tiempo máximo que el cuerpo puede soportar este ritmo es de seis meses. A partir de entonces las posibilidades de fallecer por las complicaciones producidas por todos sus inconvenientes son demasiado altas.

Para que sepamos cómo puede producirse y aparecer entre distintas personas, es bueno que tengamos en cuenta que los hombres de edades entre 18 y 35 años son los que más tienden a sufrirla. Seguro que online hemos visto a personas en perfiles sociales que dan muestras, con sus fotografías y vídeos, de tener indicios de este problema. Siempre es bueno que actuemos cuando conocemos a esas personas para intentar echarles una mano. Cualquier esfuerzo será positivo para evitar que alguien sufra algunos de sus efectos secundarios, como que la persona sufra un gran odio por sí mismo cada vez que se mire en el espejo, que se dañen articulaciones o músculos, que se rompan relaciones sociales o que se cree un sentimiento de histeria en el cual sea imposible alcanzar la relajación. También pueden producirse situaciones de excesiva depresión que empujen al suicidio y efectos en la salud producidos por los esteroides.

Ante todo la vigorexia es un trastorno que se debe cortar por lo sano lo antes posible, porque cada día puede producir un efecto mucho más agresivo en el cuerpo y la mente de los que la sufren. Según estadísticas médicas, cuatro de cada diez mil personas llegan a sufrir este trastorno en algún momento de su vida, así que no se trata de algo precisamente aislado por lo cual no debamos preocuparnos.

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