Una dieta vegetariana no haría a la mujer más vulnerable frente a la osteoporosis en la edad madura

mujer madura

Un reciente estudio publicado en la revista Osteoporosis Internacional sugiere que el vegetarianismo no reduciría la densidad ósea. Tomando como base un pequeño grupo de mujeres postmenopáusicas y vegetarianas y comparando sus huesos con los de otras féminas de similar edad, pero consumidoras de carne, se encontró que no había diferencias entre la densidad de los huesos de ambos grupos.

Siempre se ha temido que las mujeres vegetarianas, al consumir distinta cantidad (o al menos calidad) de proteínas y menos calcio, pudiesen ser más propensas a padecer osteoporosis en la edad madura (luego de la menopausia) como consecuencia de su distinta dieta.

Sin embargo, en este estudio llevado a cabo en Australia, por intermedio de estudios óseos por imágenes realizados, se concluyó que no habría diferencias significativas entre quiénes comen carne y quiénes llevan una dieta vegetariana estricta.

Puntualmente, el trabajo se basó en un grupo de 105 monjas budistas de Vietnam, vegans 100 por ciento, de unos 62 años de edad, y en otro grupo de otras 105 mujeres de la misma edad pero consumidoras habituales de carne y demás productos de origen animal: la densidad mineral ósea de ambos grupos fue similar tanto en la columna, en la cadera como en el resto del cuerpo en general.

Asimismo, la tasa de osteoporosis observada entre las participantes resultó ser casi igual: el 17 y el 14 por ciento de las vegetarianas y las no vegetarianas, respectivamente, tenían osteoporosis en la cadera.

Vale destacar que, en promedio, las vegetarianas consumían la mitad de calcio y proteínas que las no vegetarianas, según explicó el autor principal del estudio, doctor Tuan V. Nguyen, del Instituto de Investigación Médica Garvan, en Sidney, Australia.

Al equipo le sorprendió la poca cantidad de calcio que consumían las monjas. “pero parecía no haber un efecto significativo sobre la salud”, aseguró Nguyen.

Aunque los autores no hayan podido especificar las razones de esto, una de las hipótesis apuntaría a la soja que consumían las monjas: se cree que podría contrarrestar la pérdida de masa ósea en la posmenopausia por la acción de compuestos similares al estrógeno llamados isoflavonas.

Tampoco se sabe si estos resultados podrían aplicarse a todas las mujeres vegetarianas, ya que las monjas budistas tienen un estilo de vida distinto al de la población general. Una diferencia, según apuntó Nguyen, es que son más activas en actividades diarias como la jardinería, y recordemos que hacer ejercicio regularmente, en especial el levantar peso, hace que el cuerpo trabaje contra la gravedad, lo que forma y mantiene la masa ósea.

Vía Reuters

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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