Tumores cerebrales: mitos en la relación con el móvil

Tumores cerebrales por el móvil

Han pasado casi 30 años desde que la vida de las personas diera un giro totalmente radical al adoptar la telefonía móvil como una de las principales tendencias. Y desde entonces se ha dicho que los móviles han producido tumores cerebrales a las personas que los utilizaban, no de manera inmediata, sino a largo plazo. ¿Pero esto es cierto o se trata de un mito que hemos venido arrastrando a lo largo de los años? Un reciente estudio procedente de Australia desmiente todo lo negativo que se ha dicho sobre los móviles y los libra de la cadena perpetua que estaban sufriendo desde la aparición de los primeros resultados en su contra. Ahora, salvo sorpresa debido a una investigación posterior, los móviles ya no producen este tipo de enfermedad.

Tumores cerebrales como leyenda urbana

Sufrir un tumor, ya sea en el cerebro o en cualquier otra parte del cuerpo, nos parece algo suficientemente preocupante como para que lo terminemos convirtiendo en algo tan frívolo como una simple leyenda urbana. Por desgracia, esto es justo lo que ha ocurrido en las últimas décadas. No sabemos si como técnica de aquellas personas, asociaciones o grupos en contra de la telefonía, del progreso o de los móviles en particular, pero hay que reconocer que sus ideas han terminado haciendo mucho daño entre los miembros de la sociedad. Tanto que todos en un momento u otro nos hemos llegado a plantear cosas como que hablamos mucho por el móvil, que nos lo ponemos muy cerca de la cabeza o que no deberíamos tenerlo al lado de la cama cuando dormimos. Como suele ocurrir con estas cosas, el mito ha sido derrumbado y podemos dar por cerrada la carpeta dedicada al supuesto riesgo de tumor que producen estos dispositivos.

Una investigación reveladora

Los australianos, desde la Universidad de Sydney, con el profesor Simon Chapman al frente de la investigación, han sido quienes se han ocupado de desmentir la leyenda urbana. Conscientes de que los dispositivos móviles tienen el San Benito de ser perjudiciales para la salud y sabiendo que Australia es un país clave en el estudio del cáncer (ahora os explicamos porqué), Chapman y su equipo decidieron que ya era hora de cambiar algunas cosas sobre nuestros conocimientos en este sentido. Lo que hicieron fue hacer un repaso minucioso y exhaustivo de los casos de cáncer que se han registrado en Australia desde décadas atrás. Esto lo han podido hacer debido a que Australia es un país que tiene registro de todos los fallecimientos que se producen debido al cáncer (ese es el misterio de porqué la investigación ha tenido sentido).

Y el resultado ha sido claro: el móvil no tiene la culpa. El aumento de casos de cáncer cerebral comenzó en Australia en el año 1982, mientras que los teléfonos móviles todavía no habían llegado al país de los canguros. En realidad, en esa fecha comenzaron a detectarse más muertes por cáncer no a producirse. Antes de ese año las autoridades médicas no disponían de los mismos medios que ahora para poder detectar la enfermedad, por lo que había muchas personas que fallecían debido a tumores cerebrales sin que sus doctores supieran reconocer los síntomas. Con la entrada en el país de los móviles, alrededor de 1987, no se produce un incremento significativo de este tipo de enfermedad.

Persona usando el móvil

El estudio concluye que no ha aumentado la cantidad de tumores cerebrales en mujeres, mientras que en hombres sí lo ha hecho, pero no de manera significativa. El único grupo de riesgo que ha visto aumentar el número de tumores ha sido el de las personas mayores, aunque el profesor Chapman lo relaciona con lo mismo que mencionábamos antes: con la mayor capacidad que tienen los especialistas para detectar la enfermedad en los últimos años. Pero en contraposición a esto, el uso de los teléfonos móviles de 1987 hasta la actualidad ha tenido un crecimiento del 90%. Por lo tanto, si fueran dos conceptos que estuvieran relacionados, sería innegable que a día de hoy habría muchas más muertes en Australia debido a la aparición de tumores cerebrales.

Libertad para los móviles

La conclusión es clara y determina que no hay de qué preocuparse en el uso del teléfono móvil. No tenemos que seguir teniendo miedo de tenerlo demasiado tiempo puesto en la cabeza, al menos porque nos pueda producir este tipo de tumor. No obstante, el uso de auriculares que nos permitan hablar con el móvil alejado nunca está de más para aumentar la comodidad.

Por otro lado, se cree que los resultados del profesor Chapman podrían haber llegado demasiado tarde, dado que si bien el teléfono móvil sigue siendo un dispositivo utilizado en todo el mundo, la tecnología está dando claras muestras de que recibirá un relevo más intuitivo en unos años. Imaginamos que cuando llegue el sucesor del móvil, ya sea un chip que se implante en la piel, un sistema de realidad virtual con modo de llamadas o un reloj inteligente más avanzado que los actuales, volverán a surgir teorías de cómo provocarán algún tipo de enfermedad. Para entonces esperamos que especialistas como este profesor se pongan a trabajar mucho antes y que así nos eviten años y años de preocupación por pensar que podríamos sufrir tumores cerebrales.

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