Tripa hinchada, consejos para evitarla

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La tripa hinchada es uno de esos problemas que sufrimos a lo largo del año en numerosas ocasiones. Nos produce un malestar que hay que intentar solucionar para que nos podamos encontrar mejor y para ello es recomendable realizar algunas modificaciones en los hábitos alimenticios. Esto implica tanto reducir la ingesta de elementos que nos puedan estar afectando como potenciar la introducción de alimentos beneficiosos. La combinación de ambos factores puede ser la que nos ayude a alcanzar el mejor estado de salud en este sentido.

Tripa hinchada, ¿qué hay que evitar?

La mayor parte de los alimentos que nos producen este efecto negativo en el estómago también llevan a que tengamos muchos más gases de lo habitual. Por eso cuando los eliminemos o reduzcamos de nuestra dieta veremos que mejoramos en ambos aspectos. Lo primero que deberíamos abandonar son los rebozados y todo lo que esté demasiado frito. Ya sabéis, si tenéis que meterlo en la freidora no es una buena señal. Si lo cocináis por la sartén y no os pasáis con el aceite, podéis tolerarlo y, como os decimos, tampoco debéis eliminar todos estos alimentos de forma absoluta, sino mejor de una forma gradual. También es recomendable que eliminéis las legumbres, porque no son precisamente de fácil digestión y eso es algo que estamos intentando potenciar por todos los medios posibles.

Las coles de Bruselas y derivados de esta, como la colifor o las alcachofas no deberían ser tampoco frecuentes en vuestra dieta, puesto que no jugarán un buen papel para que os encontréis sanos. Por otro lado, y esto quizá os resulte un poco más difícil de comprobarlo, porque deberéis mirar la composición de ciertos alimentos, tendréis que reducir la cantidad de manitol y sorbitol. Por último, como seguro que ya sabéis las bebidas que incluyen gas tampoco son recomendables, y en ese grupo incluimos tanto la cerveza como los refrescos, entre otras variantes.

¿Y qué hay que introducir en la dieta?

Cuidar la flora intestinal no es fácil, así que nos tenemos que esforzar todo lo que podamos. Los alimentos que han sido fermentados, entre los que se incluye el yogur, son muy recomendables. No obstante, sabemos que no todo el mundo tolera bien los lácteos o que simplemente no los quiere comer, por lo que es necesario que recurramos a las alternativas más beneficiosas. Una buena opción es utilizar ciruelas japonesas, las conocidas como umeboshi, con las que es posible complementar todo tipo de platos. No hay que convertirlo en un elemento principal de la dieta, porque resultaría pesado y excesivo, pero puede quedar bien cuando hablamos de combinarlo con otros alimentos de mayor envergadura, como platos de arroz o ensaladas.

Tripa hinchada con infusión

Además, hay que buscar otras formas de mejorar la digestión, especialmente cuando cocinamos. El mejor de los trucos, uno que se lleva utilizando desde hace siglos, consiste en el uso de hierbas. Estas le darán a lo que preparemos un sabor delicioso y además ayudarán a que la digestión sea un poco más sencilla. Entre ellas podemos contar con el orégano y el laurel, aunque también sirve el comino, entre otras variantes. No hay que excederse con la cantidad, dado que el propio plato nos informará con su aroma del momento exacto en el cual tengamos suficientes hierbas depositadas. Con su presencia tendremos ese doble beneficio y veremos cómo las digestiones se hacen con mucha más facilidad.

Otros consejos

Si vamos a comer fruta, lo mejor es que nos aseguremos de que cumpla dos condiciones. La primera de todas es que sean de temporada. A veces duele un poco no poder comer exactamente aquella fruta que más nos apetece debido a que no sea el momento apropiado del año. La segunda es que esté madura de una forma adecuada. No deberíamos comer fruta saliéndonos de estas condiciones porque lo que ocurrirá es que nos acabará sentando mal. Y si algo estamos haciendo con estos consejos es intentar que os encontréis mejor tanto después de comer como en cualquier momento del día.

Por último no olvidemos lo buenas que pueden ser las infusiones después de comer para darnos ese empujoncito que necesitamos a la hora de conseguir encontrarnos a pleno rendimiento. Hay una gran variedad de sabores y con ellas las hierbas vuelven a demostrar lo efectivas que son en todos los aspectos. Sirven tanto en las comidas como en las cenas y aportan muchos beneficios, así que no dudéis en adoptar la costumbre de consumirlas de forma habitual.

Con estos consejos e ideas os aseguraréis de no tener tantos problemas en el estómago y reducir la frecuencia con la que os encontráis con la tripa hinchada. Es una buena noticia saber que mediante remedios naturales como estos tenemos la oportunidad de estar mejor y de sufrir menos inconvenientes después de las comidas. Así que cuanto antes comencemos, antes estaremos en mejor estado y podremos olvidarnos de los dolores.

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Acerca de Flor Milano

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