¿Tengo cáncer?: información para descubrirlo

Tengo cáncer, preocupada

“¿Tengo cáncer?” Es posible que os lo hayáis preguntado alguna vez. Las personas tenemos la costumbre de ser extremistas. Hay quienes se ponen siempre en lo peor cada vez que notan que algo va mal en su cuerpo, cuando en realidad se puede tratar de un mero resfriado. Y también hay aquellas personas que ante cualquier síntoma simplemente lo ignoran, prefiriendo pensar en otras cosas y dejando pasar las opciones prematuras que tienen para evitar enfermedades que pueden acabar con su vida. Ambos tipos de punto de vista son igual de peligrosos y conviene que intentemos quedarnos en una posición media, dado que así será como más eficientes seremos para nuestro organismo.

No obstante, sabemos que en ocasiones vais a estar preocupados y que tendréis dudas sobre si algo que estáis sintiendo puede ser un síntoma de esta dura enfermedad. Por eso hemos decidido reunir una lista de los síntomas más frecuentes que os permitirán estar un poco más cerca de tener una idea clara sobre si estáis en riesgo o no. Aún con todo, recomendamos acudir a un especialista cuanto antes, puesto que como decíamos, cuanto antes respondamos a una enfermedad más oportunidades tendremos de llegar a superarla.

¿Tengo cáncer?: primeras señales de alarma

Aunque indicamos en el subtítulo que estas son las “primeras” señales de alarma para saber si tenemos cáncer, en realidad los síntomas no aparecen de una manera ordenada ni lógica. A veces pueden ser totalmente inverosímiles unos con otros y con el contexto que suframos. Pero es cierto que hay algunas claves que nos pueden llevar a pensar que algo malo ocurre, dado que no se pueden confundir con muchas otras afecciones (algo que sí ocurre con otros síntomas que veremos más adelante en este mismo artículo).

Por ejemplo, debemos estar alerta de los cambios que se produzcan en nuestra piel. Ese es uno de los síntomas más claros de que algo malo está ocurriendo. ¿Nos hemos detectado algún lunar que no teníamos? ¿Una mancha o algún tipo de neoplasia que no estaba antes? En ese caso comprobemos qué es lo que la caracteriza. Tenemos que fijarnos en su textura, su tamaño o su forma. Todo ello nos dará información que habrá que tener en cuenta para saber a qué nos enfrentamos. Quizá simplemente nos haya salido por el paso del tiempo o quizá se trate de algo maligno. Ser conscientes de que nos han aparecido estos cuerpos extraños y de que necesitan control es fundamental. Lo podemos hacer nosotros mismos o que se ocupe nuestra pareja de mirarlo de forma habitual. Y si tenemos dudas, no hay nada mejor que hacer un seguimiento con fotos que hagamos con el móvil.

Tengo cáncer y fiebre

Así mismo, el segundo gran factor que tiene poco que ocultar es la aparición de bultos. Si nos palpamos una zona clave de nuestro cuerpo, como los testículos o los pechos, y vemos que hay un bulto que antes no estaba o que no debería estar ahí, tendremos que actuar de inmediato. Por eso es bueno que nos hagamos controles y que nosotros mismos nos toquemos de forma habitual para tener controlado nuestro organismo. Nunca se sabe cuándo puede aparecer un bulto o qué se puede esconder detrás de él, ya que a veces puede tratarse simplemente de una acumulación de grasa y no de algo más grave.

Síntomas que nos pueden confundir

El cáncer es un tipo de enfermedad que abarca tantas condiciones que es frecuente confundir algunos de sus síntomas. No hay que alarmarse si sufrimos algunos de ellos, pero sí ser precavidos y controlarnos a nosotros mismos para ver que la situación no se extiende demasiado y que no se junta con otras señales de preocupación. Algunos de estos síntomas son tan frecuentes como:

  • Tener fiebre
  • Sentirnos más cansados
  • Sufrir problemas para ir al baño (tanto por ir demasiado ligeros como por lo contrario)
  • No tragar con facilidad
  • Toser de manera repetida

Como podéis, son síntomas que pueden ser pasajeros o que estén relacionados con otras enfermedades o problemas de salud. Si toséis de más, no tiene que significar que tenéis cáncer. Y tampoco es necesario que os pase esto si estáis todo el día cansados, porque se puede deber a 500 razones más. Pero todo requiere cierto control y que nos conozcamos bien a nosotros mismos.

Hay otros factores a los que mirar si creemos que podemos tener cáncer. Por ejemplo, ¿hemos perdido peso de manera demasiado acelerada sin cambiar de dieta o introducir el deporte en nuestra rutina diaria? Eso es raro y puede estar relacionado con un cáncer en el sistema digestivo. Fijémonos también en las heridas, porque si han dejado de cicatrizar en condiciones quizá nos estén avisando de algo. Y no olvidemos la sangre. Si vemos sangre cuando vamos al baño tenemos que averiguar cuál es el motivo, porque no es algo que pase de forma frecuente (aunque si sufrís hemorroides y similares será algo a lo cual ya estéis habituados). ¿Y si tengo cáncer? En ese caso no olvidéis que la lucha acaba de comenzar y que ahora es cuando está en vuestra mano combatir la enfermedad. El optimismo y las ganas de vivir siempre son recomendables.

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Acerca de Flor Milano

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