Hace tiempo que se asocia el vino tinto con una reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular, o, dicho más apropiadamente, se cree que esta bebida contiene gran cantidad de antioxidantes que son beneficiosos para el sistema cardiovascular (en su justa medida, claro).
Son los polifenoles presentes en esta bebida los que ayudan a prevenir la obstrucción de las arterias y mantienen al corazón funcionando dentro de una frecuencia normal.
Sin embargo, también parece que estos compuestos con propiedades antioxidantes, los polifenoles, son beneficiosos para evitar la acumulación de grasas. ¿Cómo es esto?
De acuerdo al Departamento de Ciencias de la Alimentación Israelí, los polifenoles serían útiles para bloquear la absorción de la grasa en el organismo. Así que no te sientas tan culpable si acompañas tu cena preferida con una copa de vino tinto.

Como todo en la vida, la llave está en la moderación: por lo general, siempre se ha sostenido que un vaso de vino tinto por día tiene cualidades benéficas para la salud.
El punto radica, entonces, en respetar esa medida recomendada, ya que más tiraría por la borda cualquier beneficio sobre el organismo. La línea de división entre beneficio-daño parece ser muy delgada.
Por esto, aquí algunas buenas razones para decir basta tras una copa de vino:
-Una copa de vino al día puede reducir el riesgo de padecer un ataque al corazón, pero dos pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de mama, en el caso de las mujeres claro.
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Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison (Estados Unidos) sugiere que el vino tinto, y en específico, uno de sus compuestos, el resveratrol, es un antioxidante natural de gran calidad: no sólo tiene notables efectos antienvejecimiento, sino que incluso protege al corazón de los problemas propios de la edad.
Esta nueva investigación se llevó a cabo sobre ratones de mediana edad: a algunos de ellos se los alimentó con una dieta normal, a otro grupo con una dieta reducida en calorías–en el orden del 20 y 30 por ciento-, y a otros se les suministró un suplemento con baja dosis de resveratrol, esta sustancia presente en las uvas y, por ende, en el vino tinto.
Los especialistas observaron ciertas variaciones genéticas ocurridas con el paso del tiempo: en concreto, prestaron mayor atención en los cambios producidos en el corazón, los músculos y el cerebro.
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Ya mucho se ha hablado de las propiedades del vino tinto –en su medida, claro-, ahora parece también que un vaso de esta bebida por día podría ayudar a las personas con diabetes Tipo 2 a regular su nivel de glucosa en sangre.
Así lo sugurió un equipo de investigadores de la Universidad de Massachussets (Estados Unidos). De acuerdo a su justificación, el nivel de glucosa en sangre aumenta en los pacientes con diabetes tipo 2 tras ingerir alguna comida alta en carbohidratos. Serían, precisamente, los antioxidantes presentes en el vino los que reducirían el pasaje de la glucosa a través del intestino delgado y, por lo tanto, al torrente sanguíneo, lo que a su vez prevendría o reduciría las subidas de glucosa.
Asimismo, los investigadores observaron el efecto de otras bebidas populares (el té verde, el té negro, el vino blanco) sobre el azúcar en sangre, y encontraron que el vino sería la más beneficiosa.
De cualquier modo, aún queda mucho por investigar y analizar los posibles beneficios.