
El tema del envejecimiento, las arrugas en la piel y la flacidez, o las manchas, no sólo está relacionado con el paso del tiempo, con la edad y con la exposición excesiva o sin protección a los rayos del sol, sino también hay otros factores, igual o incluso más importantes, que están relacionados y muchos desconocen.
El tabaco, el sobrepeso, o enfermedades más graves como el cáncer de piel también están vinculados con el envejecimiento de la dermis.
Según se apuntó en un artículo que salió publicado en Archives of Dermatology, el 40 por ciento de los cambios en la piel se debe a factores ambientales, como la luz ultravioleta y los contaminantes muchas veces presentes en el aire.
Pero además, el grupo de expertos de la Universidad Case Western Reserve (en Cleveland, Estados Unidos) escribió que en estudios realizados pudieron “observar que los participantes que habían sufrido cáncer de piel tenían una puntuación de fotoenvejecimiento mayor que aquellos que no lo habían padecido”.
Resulta que el ADN mitocondrial es especialmente sensible a los rayos ultravioleta, que a su vez son los responsables del cáncer de piel. La mitocondria es la principal fuente de oxidantes que influyen en el envejecimiento y, por lo tanto, los daños que se producen en el ADN mitocondrial reducen la capacidad oxidativa de la piel y acelera el envejecimiento.
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