
Por seguro que deslizarse en una tabla por la nieve ha de ser una sensación extraordinaria: llena de emoción y de adrenalina. Con sólo pensar estar en lo alto de una montaña y dejarte llevar por ella –con tu control, claro- cuesta abajo, me dan ganas de hacerlo.
Sin embargo, cabe aclarar –lo que no merece tanta aclaración- este deporte no es para cualquiera: no apto para miedosos o para cardíacos.
Se podría decir que los practicantes de snowboard son los “surfers” de los deportes de invierno: y son surfers sin miedos a lesionarse, arriesgados y, por seguro, han de estar en muy buen estado.
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