
En invierno, uno no tiene otra opción que ambientar las habitaciones subiendo la calefacción: una de las consecuencias más perjudiciales del calor es la que produce sobre nuestra piel: la reseca. Por ello, puede suceder que se paspe, que pique y hasta que se “escame”.
Si te frotas y rascas, por seguro que no lograrás nada más que seguir irritándola.
Aquí tienes algunos consejos para humectarla y tratar de mantenerla más sana y libre de sequedad:
-Cuando hace mucho frío no hay nada mejor que una ducha bien caliente para reconfortarse, pero el agua caliente cuánto mayor temperatura más reseca tu piel. A lo mejor podrías intentar con un baño de inmersión por 15 minutos y utilizar un buen jabón humectante. O incluso puedes incorporarle al agua aceites esenciales naturales para hacerla aún más humectante.
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