Como todo en la vida, uno va aprendiendo: a expresarse, a comprender y también a “controlar” las propias emociones y las ajenas. Este último punto sería esencial para mantener una buena salud mental y para rendir más, y en todo sentido, también en la productividad en nuestro trabajo.
Así lo destacó Pablo Berrocal, profesor de Psicología de la Universidad de Málaga, y coordinador de las I Jornadas de Inteligencia Emocional en el Ámbito de la Salud, que se están llevando a cabo en Madrid, España.
Muchas veces habremos oído hablar de “inteligencia emocional”, pero quizá no comprendamos bien que se entiende por ella. Según explicó este especialista, la inteligencia emocional es “la capacidad que tenemos todos, en parte por genética y en parte como habilidad para desarrollar, para percibir nuestras emociones y las de los otros, comprenderlas, expresarlas y canalizarlas en nuestro beneficio”.
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