
Saltar en una cama trampolín puede traer recuerdos de la infancia: qué sensación indescriptible es saltar sobre uno y sentir la liviandad del cuerpo en el aire. Saltar al trampolín realmente puede ser una gran forma de entrar en calor, de divertirse, y, sobre todo, de quemar calorías.
Recientes estudios muestran que diez minutos sobre un trampolín quema la misma cantidad de calorías que un trote de 30 minutos, lo que además tiene el beneficio de repercutir hasta un 80 menos sobre los huesos.
Hay muchos movimientos que se pueden hacer en un trampolín que involucren la mayoría de los músculos: saltos ordinarios, sentadillas, tijeretas, etc. Sólo hay que moverse y dejarse llevar: pero seguro te demandará mucha más resistencia y estabilidad.
