
En un tiempo en que la hipertensión es un problema sanitario mundial, que afecta a millones en todo el mundo y puede provocar trastornos cardiovasculares y comprometer seriamente la salud de las personas, una noticia como la recientemente conocida puede considerarse positiva: los 27 miembros de la Unión Europea han convenido un principio de acuerdo para reducir la cantidad de sal en los alimentos que se elaboran en la región de hasta un 16 por ciento.
Según adelantó la ministro española de Sanidad y presidente de turno de la UE, Trinidad Jiménez, este acuerdo sería, en específico, para bajar el nivel de sal en varios alimentos como el queso, los embutidos y el pan, en un plazo de unos cuatro años.
La funcionaria admitió sin embargo que aún quedan “detalles” por pulir para cerrar el acuerdo que, se espera, pueda concluirse en la próxima reunión de ministros europeos de Sanidad a realizarse en junio en Luxemburgo.
leer más

Hace sólo unos días compartíamos en Vitadelia la noticia del excesivo consumo de sal en los españoles, con el potencial riesgo cardiovascular que esta ingesta por encima de la recomendada puede conllevar: la hipertensión o tensión arterial elevada es uno de los trastornos de salud más delicados, en tanto aumenta notablemente el riesgo coronario.
Además, y otro de los datos más alarmantes que se desprendió del sondeo realizado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN) es que cerca del 70 por ciento de esta sal consumida procede de alimentos elaborados o consumidos fuera del hogar, lo que se conoce como “sal oculta”.
Por ello, a la hora de ir de compras y escoger nuestros alimentos, es esencial también leer bien su etiquetas, los apartados con la información nutricional para detectar la sal, cloruro de sodio o cloruro sódico.
Y, en este sentido, hay que tener en cuenta que la sal tiene otras denominaciones mucho menos conocidas, que es bueno saber:
-Fosfato disódico.
-Glutamato monosódico.
leer más

Sea que sufras de presión arterial alta, o no, es importante moderar el consumo de sodio (o bien para normalizarla o bien para evitar en un futuro ser hipertenso). Lo cierto es que, por lo general, la mayoría de las personas consumen más sal de la necesaria: en promedio, se calcula que la ingesta diaria alcanza los 9 gramos por día (lo que equivale a unas 2 cucharaditas al ras), cuando lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de unos 6 gramos diarios.
La hipertensión crónica, con el tiempo, puede llevar a problemas de salud más graves, como enfermedades cardíacas o insuficiencia renal.
Con respecto al sodio en sí se puede decir que un mineral que el organismo requiere para su óptimo funcionamiento y que interviene en múltiples procesos: el sodio es necesario para las células, ayuda a regular el equilibrio de los líquidos de cuerpo y, también, a mantener los niveles de presión arterial normales. Así también, los nervios y los músculos requieren de él para un correcto funcionamiento. Entre estos músculos se encuentra el corazón.
leer más

Comer con menos sodio es saludable para el bienestar del organismo y para prevenir en un futuro complicaciones con la presión arterial. De cualquier forma, no se debe olvidar que el sodio –en su justa medida, claro- es necesario, más que nada si no se padece hipertensión, sino que se tiene una presión normal.
El sodio, entre otras funciones, ayuda a mantener el equilibrio entre los fluidos del cuerpo, participa en la transmisión de los impulsos nerviosos e influye en la contracción y relajación de los músculos.
Con respecto a “esa justa medida” a la que se hizo referencia previamente, siempre se recomienda que no supere una cucharadita de té o 6 gramos de sal -2.300 mg de sodio-. Esta medida incluye el total de sodio que debieras incorporar –como máximo- en tu dieta diaria, incluyendo el que proviene directamente de los alimentos como el que les agregas de manera externa por medio de la sal de mesa.
leer más