Si eres de los que acuden al gimnasio con el objetivo de perder kilos de forma rápida y duradera, puedes suplementar tu dieta con carnitina. Esta sustancia ayuda a convertir las reservas de grasa en energía, un beneficio que mejora los efectos del deporte.
Se puede combinar con distintos productos dependiendo de qué efectos queremos obtener, de tal modo que por ejemplo, al combinarlo con ginseng, proporciona una mayor energía y resistencia, mientras que mezclada con calcio, magnesio y fósforo, mejora la respesta del músculo.
Los expertos recomiendan no pasar de los 1.500 miligramos al día. Y si no quieres suplementarte de este modo sino que con alimentos, los siguientes ejemplos son buenas fuentes de carnitina: carnes rojas (sobretodo de cordero y vaca), leche, coliflor, germen de trigo, aguacates.
Una vez explicado esto, y ya finalizando, damos paso a los 4 frentes de la L-Carnitina:
- Deportistas: para aumentar energía. Deben tomarla media hora antes del entrenamiento para conseguir el efecto ergogénico deseado.
- Sobrepeso y obesidad: La carnitina es el enemigo número 1 de los michelines. Deben tomarla antes de la comida y antes de acostarse, consiguiendo así el efecto quemagrasas.
- Celulitis: para reducir, reafirmar y tonificar las zonas afectadas por la piel de naranja. Las personas con celulitis deberán tomar la carnitina del mismo modo que las personas que quieren perder peso, pero además se aplicarán geles o cremas anticelulíticas a base de L-Carnitina 2 veces al día.
- Colesterol y Triligéridos: favorece la normalización de sus tasas contribuyendo a un buen funcionamiento de nuestro corazón.
