
En un post anterior hablábamos de los distintos tipos de piel según su pigmentación, lo que a su vez está relacionado con su menor o mayor sensibilidad frente a la acción del sol. Siempre hay que recordar tener un protector solar a mano, y utilizarlo antes (al menos, unos 20 minutos antes de salir para que el producto ya comience a actuar) de exponerse al sol.
De cualquier modo, si por un motivo excepcional te has expuesto al sol, sin protección y por un tiempo prolongado, y te has quemado, veamos qué medidas puedes tomar -aunque, repito, lo importante es prevenir-y qué consejos básicos pueden ayudarte a aliviar el malestar:
-En caso de ser necesario, puedes tomarte algún anti inflamatorio leve como una aspirina o ibuprofeno. No estará de más en aquéllos casos en que la quemadura sea tal que haya también inflamación en la zona.
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A estas alturas del verano, mucha gente que veranea o pasa un día en la piscina tiene un gran riesgo de sufrir quemaduras, más aún si se es de piel clara, rubios, con pecas o pelirrojos.
Lo principal es echarse crema con un factor de protección de acorde a nuestro tipo de piel, y echarse crema un par de veces a lo largo del día. Pero si aún así sufrimos este problema, a continuación expongo unos remedios para aliviar el dolor lo máximo posible.
Un baño con agua fresquita es muy aliviante, aplicaciones de un paño empapado de vinagre tiene gran resultado para solucionar la quemadura antes.
La vaselina nunca se debe usar el primer día de la quemadura, ya que retiene el calor. Y finalmente, analgésicos ligeros pueden ayudar a aliviarlo.
Vía: Elaviso
Las quemaduras son lesiones producidas en la piel debido al contacto con una fuente de calor, sustancias químicas, etc.
Éstas se pueden clasificar en tres tipos: primer grado, segundo grado y tercer grado.
Las de primer grado son las menos graves, dolorosas y con una coloración rojiza de la zona afectada.
Las de segundo grado son las intermedias y en éste se incluyen cuando son ampollares.
Y por último las de tercer grado, que son las más graves, no duelen y se caracterizan porque la piel puede volverse blanca o negra, endurecida, carbonizada, etc.
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