Nuevas investigaciones corroboran que beber leche desnatada puede ser muy útil para mantener la presión arterial en niveles normales.
Un nuevo estudio realizado en los Estados Unidos demuestra que aquéllas mujeres que consumen en su dieta mayor cantidad de leche reducida en grasas –y otros derivados descremados- e incorporan de este modo más calcio y vitamina D de forma natural –la cual luego será metabolizada por el sol-, en lugar de incorporar estos nutrientes por vías alternativas, a través de suplementos vitamínicos, son menos propensas a desarrollar hipertensión en el futuro.
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Hay varios desencadenantes de enfermedad cardiaca que ya son conocidos y han sido muy investigados: la obesidad, el sedentarismo, el colesterol elevado, el tabaco, entre otros. Pero también habría que sumar a esta lista un par de factores más a tener en cuenta: el estrés y la ansiedad también podrían minar la salud del corazón, de acuerdo a lo observado en un reciente estudio realizado en los Estados Unidos.
Las reacciones fisiológicas propias del estrés, sobre todo el aumento de la presión arterial, pueden perjudicar la salud coronaria.
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Un estudio reciente sostiene que beber 500 ml. de jugo de remolacha por día puede reducir significativamente la presión arterial.
Es más, en esta investigación, que se llevó a cabo en Gran Bretaña, se encontró que las personas participantes habían decendido notablemente su presión arterial tan sólo una hora después de haber bebido el jugo.
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El Yoga es una disciplina milenaria que apunta a lograr un estado óptimo de salud tanto físico, emocional como, incluso, espiritual. Sus beneficios son numerosos, pero recientemente se corroboró que es ideal para reducir la presión arterial en personas hipertensas.
Investigadores de la Universidad de Yale (Connecticut, Estados Unidos) compararon los efectos benéficos sobre la normalización de la presión de dos prácticas tradicionales: el yoga y la meditación. Si bien ambas reducen notablemente la presión sistólica –cuando el corazón se contrae-, el yoga demostró ser más efectivo para normalizar la diástolica –cuando se relaja-.
Así que ya sabes que el yoga no sólo es útil para relajarse, para tener mejor flexibilidad, concentración y una mejor salud: en este último ítem hay que agregar una presión arterial normal.
Se ha comprobado que los niños que pasan de dos a cuatro horas al día mirando televisión son 2,5 veces más propensos a tener la presión arterial elevada que aquéllos que pasan menos de dos horas.
Y cuanto mayor es el tiempo que los niños miran televisión, mayor es el riesgo que corren de padecer hipertensión: los que miran más de cuatro horas por día tienen 3,3 veces más de posibilidades de tener problemas con su presión que los que lo hacen menos de dos.
Además, también se cree que el sólo hecho de reducir la cantidad de horas que un niño pasa enfrente de la pantalla chica es suficiente para ayudarlo a perder peso –aunque no se le haga hacer otra actividad física extra-.
De más está decir que, como en todo, el punto está en el término medio: dos horas de televisión por día son más que suficientes para cumplir con el objetivo de distenderse o de pasar un rato de distracción. Es mucho más beneficioso que los niños jueguen u hagan otras actividades más saludables e igual, o incluso, más divertidas y creativas para ellos.
Al medir la presión arterial se toman dos lecturas: la sistólica, que es la presión cuando el corazón se contrae, y la diastólica, cuando el corazón se relaja. La primera que se toma es la sistólica: por ejemplo, una lectura de 120/80 –considerada promedio para una persona joven con buen estado físico-, significa una presión sistólica de 120 mm. (milímetros de mercurio) y una diastólica de 80 mm.
Con respecto a los valores que pueden arrojar estas mediciones y sus límites –para hablar de hiper o hipotensión-, es relativo y depende de cada persona, pero se suele establecer que una lectura normal podría llegar hasta 135/90. Mientras que entre 140/90 y 160/110 ya estaríamos en presencia de una hipertensión ligera. Si el resultado es superior a estas cifras ya indicaría una hipertensión grave.
Por el contrario, valores inferiores a 100/60 estarían significando una hipotensión o tensión arterial baja.