
El parto tradicional de hoy en día, es decir, el que se hace con la madre recostada sobre una camilla, en posición horizontal, ha comenzado ha popularizarse a partir del siglo pasado. Esta alternativa de dar a luz facilita, en especial, el trabajo del médicoy no tanto el de la madre, por el contrario, puede llegar a no ser la postura más adecuada para la mujer, ya que va en contra de la fuerza de gravedad.
Una alternativa de parto que se está extendiendo cada vez más, es la del acuático: el pionero en esta modalidad fue un obstetra ruso, llamado Igor Tcharkovsky, quien también era profesor de natación. Este hombre tuvo una bebé prematura, de sólo seis meses de gestación, a la cual le daban pocas posibilidades de sobrevivir.
Ante esta situación, Tcharkovsky pensó que, para recrear el ambiente envolvente y cálido del útero materno, podría bañar a la pequeña. Lo cierto es que tras éstas prácticas su hija sobrevivió. Después de esta primera experiencia, el especialista se dedicó a estudiar con mayor profundidad la relación entre el parto y el agua.
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Un reciente estudio volvió a demostrar la importancia de los antioxidantes y, en este caso en puntual, en las mujeres embarazadas para evitar tener un parto prematuro.

Siempre me pareció poco natural el hecho de que las mujeres tengan que traer a sus bebés en posición acostada, no sólo en contra de la fuerza de gravedad sino también del instinto.
