Durante el invierno, y sobre todo en los más pequeños, la otitis aumenta, en intensidad y frecuencia. Se trata de una de las afecciones más frecuentes en el oído medio, como otitis media – aguda o media – crónica, cuyo origen suele ser infeccioso viral y puede durar hasta unas dos semanas.
El secretario general de la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL), el doctor Miguel Arístegui Ruiz, explicó al respecto que “en la otitis media-aguda predomina un dolor muy agudo e intenso“, y puede darse el cuadro de que el paciente pierda parte de su audición.
En estos casos, será esencial ir al médico, quien suele prescribir antibióticos para tratar al patógeno que la ocasiona. Pero también se dan casos de otitis media crónica que, de no tratar como corresponde, puede dejar secuelas de por vida, entre las que se encuentran la perforación, que produce a su vez supuración constante. En este caso, lo válido es la cirugía para solucionar el trastorno crónico.

Con el verano, la playa o la piscina, se deben potenciar los cuidados de los oídos, ya que de lo contrario se puede llegar a sufrir de otitis. Verónica Ayela, especialista del Área Médica y de Reacciones Externas de los Centros Oi2, ha recordado recientemente sobre la importancia de “secar bien los oídos con una toalla” tras haber estado en el agua “para evitar que los conductos auditivos permanezcan húmedos” y aumentar así el riesgo de tener otitis.
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