
Ayer hablábamos de los alimentos pro memoria, hoy veamos sus principales “enemigos”:
-Alcohol: se lleva el primer puesto. Al margen de la sensación transitoria de pérdida de memoria que puede causar un cuadro de embriaguez, el consumo regular de alcohol también deteriora las neuronas –recordemos que no se recuperan-.
-Grasas: las grasas saturadas –las provenientes de fuentes animales- son perjudiciales para el corazón y también para el cerebro. De igual modo, las grasas trans deterioran con el tiempo la salud en general, y la del cerebro en específico también.
-Azúcar: Consumir dulces de forma excesiva, produce gran secreción de insulina, lo que genera a su vez distintos efectos dominó que a mediano plazo termina con la degradación de las funciones cerebrales.
-Carnes rojas: sobre todo si se las prepara fritas y/o asadas, ya que estimulan la producción de sustancias tóxicas para las neuronas: la principal de ellas, se la conoce como homocisteína. Altas dosis de esta sustancia constituye un factor de riesgo para el mal de Alzheimer y el Parkinson.
Vía Yahoo.com
En continuación por el post anterior veamos entonces cuál es el ranking de alimentos que apuntan directamente a mejorar las neuronas, y en consecuencia la memoria.
El primer lugar será para los nutrientes ricos en colina, la estrella de las neurociencias. Se trata de un aminoácido que el cuerpo requiere en cantidades muy pequeñas, pero cuya falta o deficiencia puede desencadenar serios problemas neuronales. La colina constituye la primera materia de la acetilcolina, el neurotransmisor más importante del sistema nervioso.
Este aminoácido se puede encontrar en la yema de huevo principalmente, aunque también está presente –en menor cantidad- en el germen de trigo y peces grasos como el salmón, por ejemplo.
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Un trabajo realizado por un grupo de especialistas del Centro de Nutrición Humana durante el Envejecimiento (HNRCA, siglas en inglés), perteneciente a la Universidad Tufts (uno de los lugares reinvestigación más relevantes en esta materia de mundo entero), ha elaborado una lista de los alimentos que, ingeridos regularmente, no sólo ayudan a evitar la pérdida de la memoria en personas adultas, sino que también, provocan una recuperación en casos de que ya se haya perdido.
“Frutas, verduras de hojas, semillas, nueces y cereales” serían estos pilares alimenticios, de acuerdo a James Joseph, investigador de este centro. También destacó las vísceras vacunas, que poseen algunos compuestos identificados en composición y función que mejoran la transmisión entre las neuronas.
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De acuerdo a un reciente estudio realizado en Francia fumar no sólo es perjudicial para los pulmones y el sistema cardiorrespiratorio sino que también debilita la memoria y reduce las capacidades cognitivas.
A esta conclusión llegó un equipo del Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Vellejuif sobre el análisis de los hábitos de vida de más de 4.600 personas.
A estos participantes se les hizo completar, de forma periódica, varios tests en los cuales se evaluaba la memoria, las habilidades de razonamiento, el vocabulario y también la fluidez verbal.
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De acuerdo a un reciente estudio realizado en Francia fumar no sólo es perjudicial para los pulmones y el sistema cardiorrespiratorio sino que también debilita la memoria y reduce las capacidades cognitivas.
A esta conclusión llegó un equipo del Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Vellejuif sobre el análisis de los hábitos de vida de más de 4.600 personas.
A estos participantes se les hizo completar, de forma periódica, varios tests en los cuales se evaluaba la memoria, las habilidades de razonamiento, el vocabulario y también la fluidez verbal.
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Si eres de esas personas de mala memoria (tal es mi caso) tienes una nueva excusa para dormir la siesta: según una reciente investigación, destinarle un buen rato –más exactamente, hora y media- todas las tardes contribuye a mejorar la memoria de largo plazo.
El artículo salió publicado en la revista Nature Neuroscience y fue realizado por especialistas del Centro para la Investigación del Cerebro y el Comportamiento de la Universidad israelí de Haifa.
De este modo, se pudo comprobar que el sueño incentiva la memoria y acelera su consolidación.
El estudio constó, en concreto, del análisis de los efectos de una siesta diaria -de 90 minutos- en la memorización de una tarea compleja manual: se constató que el dormir luego del proceso de aprendizaje acelera la consolidación del proceso de memorización.
Vía Yahoo.com.ar