
Si eres usuario de lentes de contacto es muy importante que tomes ciertos recaudos para mantener tus ojos sanos y en buen estado.
Un error que puedes cometer –que es bastante común- es cerrar el estuche en donde guardas tus lentillas una vez las has colocado en tus ojos: lo correcto sería que, tras desechar el líquido utilizado, lo dejes abierto para que se seque bien al aire entre usos.
De lo contrario, si dejas el estuche cerrado y con humedad en su interior, estarías dejando un “caldo de cultivo” perfecto para la proliferación de bacterias.
Por suerte, la mayoría de los líquidos para lentes de contacto traen en su interior un nuevo estuche: desecha el anterior y cámbialo por el nuevo siempre que puedas.

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