Cuidar la piel en invierno

Con estas bajas temperaturas, nuestra piel también sufre, y mucho. Las bajas temperaturas provocan mayor sequedad e irritación en la piel, y no sólo el frío en sí, sino también los típicos cambios bruscos de temperatura y humedad cuando se entra y sale de un ambiente climatizado interior a otro frío exterior.

La piel más expuesta a estos cambios y daños es la del rostro y, en caso de no usar guantes, las manos, que se deshidratan e irritan más. Para evitar la deshidratación, habrá que actuar desde dos ámbitos: a nivel interno, con la toma de líquidos, y exteriormente, para optar por una buena crema hidratante con compuestos humectantes (glicerina, propilén-glicol o lactato sódico). Así también, convendrá elegir productos con efecto oclusivo, es decir, que sirvan de barrera que impida la pérdida de agua epidérmica.

No olvides tampoco el utilizar protector solar al salir: cuidar la piel de los rayos nocivos del sol es válido para toda época del año, incluido el invierno.

Otro punto crucial a tener en cuenta es tratar de evitar los cambios bruscos de temperatura, que tan mal hacen a nuestra piel: principalmente ocurren cuando pasamos de un ambiente demasiado calefaccionado a otro muy frío afuera, o viceversa. Estos cambios también favorecen la aparición de vasos dilatados y rojeces (siendo las personas que sufren rosácea las más afectadas).

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Cuidar la piel de los bebés también en invierno

En invierno la piel puede sufrir incluso más que en verano y, los bebés, son especialmente propensos a esto, ya que su piel no sólo es más delgada que la de un adulto, sino que también posee poca grasa subcutánea, lo que la hacer ser más vulnerable y más proclive a perder calor corporal.

Pero también hay que tener en cuenta que la relación entre la superficie de la piel del bebé y su peso es tres veces mayor que la de un adulto, por lo que también sufren mayor riesgo a padecer algún tipo de toxicidad por sustancias aplicadas sobre ella, ya que los niveles de concentración son también mayores.

Así también, otra característica de la piel del bebé es que su pH es neuto (pH=7), más elevado y con menor acidez que la de un adulto (5,5), lo que los hace más sensibles y proclives a sufrir irritaciones o infecciones.

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Consejos para mejorar la piel

Para cuidar la piel y prevenir de enrojecimiento y manchas, habrá que ser cuidadoso y tener en cuenta ciertos recaudos para mantener su belleza, tono y lozanía, por más tiempo.

En principio, sé gentil con tu piel, evita rasparla o secarla con toallas muy rasposas, ya que pueden irritarla y hacer que luzca más “vieja”. Y cada vez que notes un pelo encarnado, un granito o incluso un rasguño de tu gato, procura no tocarlo.

Muchas personas se rascan fuerte la piel, sin ser conscientes de que esto puede luego llevarles a marcas o manchas“, explicó al respecto Heidi Waldorf, dermatóloga del Centro Médico de Mount Sinai de Nueva York.

Otro de los grandes enemigos de la piel es el cigarrillo: como si poco daño hiciera sobre nuestros pulmones y vías respiratorias, el cigarro también puede manchar la piel y hacer que envejezca más rápido.

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El mejor anti envejecimiento para nuestra piel: el agua

Hoy en día se pueden encontrar en el mercado decenas y decenas de distintos productos anti envejecimiento, cremas, geles y tópicos, los que, por lo general, no son nada económicos y muchas veces “pecan” en exceso de promesas poco creíbles (y probables).

La piel, como todo nuestro organismo, no sólo debe cuidarse desde fuera, sino también -y más importante aún- desde dentro. Son muchos los factores externos que bien pueden perjudicar la piel: desde el sol y el viento, hasta la contaminación o el humo del cigarrillo en un ambiente cerrado.

Pero lo cierto es que además de proteger la piel con un factor alto contra los rayos nocivos del sol, la hidratación es otro punto esencial a no descuidar para lucir una piel mejor y más joven por más tiempo.

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Cuidados de la piel en verano

Por esta época del año, en que estamos a poco más de un mes de la llegada del verano, siempre es bueno recordar los consejos básicos para cuidar nuestra piel, ya que sea que tomemos o no sol en la playa o terraza, los rayos nocivos del sol están más fuertes durante esta época del año.

La doctora Amparo Sevilla, del Hospital Aguas Vivas de Valencia, miembro de la Academia Española de Dermatología (AECV) estuvo compartiendo un decálogo para cuidar nuestra piel con las altas temperaturas.

El sol puede ser nuestro aliado o nuestro enemigo, lo que dependerá del tiempo de exposición y de los recaudos que tomemos. En primer lugar, no olvides utilizar siempre una pantalla o protector solar acorde a tu tipo de piel, la que deberás colocar al menos una media hora antes de salir al sol para que la protección comience a hacer efecto, y en todas las regiones que queden expuestas (cara, cuello, escote, brazos, etc.).

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¿Cómo cuidar los riñones?

Como ya hemos dicho en Vitadelia, este 10 de marzo se celebra el Día Mundial del Riñón, compartamos en esta ocasión algunos consejos para tener en cuenta, factores de riesgo que predisponen a sufrir deterioro en estos pequeños pero esenciales órganos de nuestro cuerpo.

*La diabetes puede ser un desencadenante de enfermedad renal crónica, así como la hipertensión arterial -y viceversa, es decir, la enfermedad renal puede causar hipertensión-, de aquí que haya que mantener controlados estas dos afecciones en caso de sufrirlas. Así también, si hay antecedentes familiares, habrá que extremar los cuidados.

*Con respecto a lo primero, será esencial mantener los niveles de glucosa en sangre lo más estabilizados posible. Así, habrá que controlar la ingesta de carbohidratos, en especial, de los simples. En caso de ser necesario, se aplicará insulina también, según indicación médica.

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Consejos para corredores: no olvides cortar y cuidar las uñas de tus pies

Si eres corredor o asiduo a esta actividad, además de tus pies tampoco deberías descuidar tus uñas para evitar inconvenientes y poder seguir realizando tu ejercitación de manera sostenida y continua. De aquí que se aconseje mantener las uñas cortas y bien cuidadas.

No cortarlas o hacerlo en exceso puede ser un factor que contribuya a la aparición de lesión en los pies. Cortar las uñas de manera adecuada ayudará a evitar que se desarrollen hematomas por el roces contra el calzado, es decir, prevendrá de las llamadas “uñas negras”.

Además, si está muy largas pueden rasguñar y dañar los dedos mientras se corre, por el roce entre uno y otro dedo. Y claro, se corre así el riesgo de que se quiebren y desgarren, lo que no sólo es doloroso sino también podría llevar a una infección.

Por el contrario, cortar las uñas en exceso también puede ser perjudicial: puede dar origen a uñas encarnadas (más aún si se cortan de forma redondeada), lo que también podría desencadenar en un cuadro infeccioso.

Por todo esto, no descuides las uñas de tu pie y procura siempre cortarlas en su justa medida: de un largo que ni rocen contra las zapatillas ni que estén muy cortas, que queden más bien ligeramente por encima de la yema del dedo.

Vía Fitsugar

Cuida tus labios en invierno

El frío y el viento de esta época del año, así como los ambientes calefaccionados, suelen resecar nuestra piel, y en especial, la de los labios, más delicada y sensible.

De aquí que sea muy importante hidratarlos y protegerlos ante estas condiciones externas, tanto desde fuera con productos adecuados como desde dentro, bebiendo mucha agua y alimentándose sanamente.

Hay que tener en cuenta también un error que suele ser bastante frecuente cuando se sienten los labios secos, para evitarlo: el pasar la lengua por ellos con la idea errada de que los humectaremos cuando en realidad lo únicos que se logrará es resecarlos aún más.

Lo cierto es que cuando notemos que están faltos de humectación, habrá que recurrir a un bálsamo de labios para que los hidrate y proteja del frío, viento y del calor artificial de la calefacción.

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Gafas para sol, también en invierno

Aunque el uso de gafas para el sol parezca ser aún más esencial durante el verano, en invierno también deberían utilizarse, ya que ayudan a evitar la desecación ocular, trastorno que se acrecienta durante la época fría del año, y en especial en los entornos urbanos (con más contaminación).

Los entornos fríos son entornos de muy baja humedad relativa en los que aumenta la evaporación del ojo”, informó Jorge Alió, director médico de Vissum Corporación Oftalmológica.

Por ello, el ojo queda más vulnerable a agentes contaminantes y a irritaciones, problemas inflamatorios y alérgicos, como bien añadió el especialista.

De aquí que también sea necesario el uso de gafas con protección solar para mantener la salud visual. En invierno, esta protección no se centra en el efecto de la luz, “sino que lo que hace es que genera una cámara estanca donde la lágrima se evapora menos“, explicó Alió.

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Envejecimiento: el paso de los años y el sol, sus principales responsables

El paso del tiempo, primero y principal, y el sol, son los dos factores responsables del envejecimiento, según recordó Antoni Campo, médico de la Unidad de Cirugía Dermatológica del Hospital Clínic de Barcelona.

El especialista estuvo hablando al respecto con Consumer Eroski, veamos entonces los destacados de su disertación.

*El sol es un “acelerador” del proceso de envejecimiento natural, es decir, del producido por el paso de los años -también conocido como cronoenvejecimiento-. Pero además de considerar que los rayos ultravioletas acentúan el envejecimiento, no hay que olvidar que es uno de los principales desencadenantes de cáncer cutáneo.

Según contó Campo, las consultas médicas por exceso de exposición solar aumentan a un ritmo del 10 por ciento anual.

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