
El estrés, las tensiones diarias, los nervios, todo ello repercute y va dejando secuelas en nuestro cuerpo, luego nuestro cuello, hombros y espalda, nos pasarán factura.
Las contracturas musculares en esta zona del cuerpo son frecuentes, y más hoy en día, con los típicos trabajos de oficina, en los cuales pasamos muchas horas frente a un ordenador, detrás de una recepción o incluso atendiendo un teléfono: todas estas acciones, movimientos realizados de forma repetitiva, y con una carga extra de presión laboral, pueden crearnos contracturas y provocarnos dolores.
Si bien siempre es posible recurrir a una buena sesión de masajes, de hecho, hay buena disponibilidad de ofertas de masajes, y de la mano de un profesional, también se puede pedir, por unos minutos, la ayuda a un buen compañero de trabajo.
Aunque no en todos los trabajos será posible, ya que dependerá de la flexibilidad del trabajo y del tiempo que dispongamos, así como de la “privacidad” del lugar en el que estemos, o quizá solamente no tengamos compañeros tan bien dispuestos, veamos una serie de ejercicios que nos podremos hacer uno a otro, en casos de que el dolor y las contracturas ya sean insoportables, y hayan hasta cambiado nuestro ánimo y humor.
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