La alimentación es uno de los pilares fundamentales de nuestra vida, y como tal, no sólo nos da los nutrientes para “construir” nuestro cuerpo sino que también, y en consecuencia, puede influir en nuestra “cabeza”, en nuestra salud mental.
De acuerdo a una exhaustiva investigación británica, aquellas personas que comen más alimentos procesados, y menos verduras y frutas frescas, tienen mayor riesgo de sufrir de depresión. Hace solamente un mes un estudio español había concluido que la dieta mediterránea podría ser de gran utilidad para mantener este trastorno a raya.
Aunque las razones no están muy claras para los científicos, hay cada vez mayor evidencia para sostener que una dieta sana y equilibrada también es sinónimo de una mente sana y equilibrada.
Este último trabajo fue publicado en la revista especializada British Journal of Psychiatry, y encontró que los individuos que llevan adelante una dieta deficiente en cuanto a nutrientes, o dicho de modo más llano, se alimentan mal, tienen hasta un 58 por ciento más de riesgo de padecer depresión.
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