Un reciente estudio volvió a demostrar la importancia de los antioxidantes y, en este caso en puntual, en las mujeres embarazadas para evitar tener un parto prematuro.
Un equipo de investigadores canadienses encontró que aquellas mujeres con niveles sanguíneos más elevados de ciertos carotenoides (un tipo especial de antioxidante presente en las zanahorias, calabazas, sandías, tomates, entre otras verduras y hortalizas de tonos anaranjados y rojos), eran menos propensas a dar a luz antes del momento previsto.
El trabajo se efectuó sobre un total de 5.300 mujeres que habían sido madre recientemente, de cuatro hospitales públicos de Canadá. El equipo encabezado por el doctor Michael Kramer, de la Universidad McGill y del Hospital de Niños de Montreal, halló que casi la mitad de las embarazadas que tenían los niveles más altos de este tipo de antioxidante, tenían entre un 30 y un 50 por ciento menos de probabilidad de tener un parto prematuro en contraste con las que presentaban un nivel más bajo de este pigmento.
Dentro de estos nutrientes protectores se detectaron el alfa y betacaroteno, los licopenos, y el alfa y betacriptoxantina.
Recordemos que los carotenoides son pigmentos que aportan el color amarillo, naranja y rojo a una gran cantidad de frutas y verduras, como los pimientos rojos, tomates, melón, naranjas, entre otros. Su valor más destacado es que actúan como antioxidantes, es decir que protegen a las células de la acción de los radicales libres, por ende, del daño que puede a su vez provocar enfermedad.
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