
Caminar es una actividad aeróbica más que beneficiosa para nuestra salud, no requiere de nada más que de un buen calzado, ropa adecuada y de nuestra determinación para hacerlo. Además, no sólo es una buena opción para mantenerse en movimiento y fortalecer nuestro sistema cardiovascular, sino que también es una buena forma de “despejarnos” y aliviar la tensión y el estrés.
Ahora bien, si caminas por ejercitar, ¿por qué entonces no ir un paso más allá? Porqué no comenzar a correr.
Si aún no tienes el hábito de correr, no desesperes, no tienes porque comenzar de una, de hecho, no deberías hacerlo, sino que debe comenzar e ir incrementando tu actividad de a poco, hasta que hayas logrado el hábito y puedas hacerlo sin sentirte “morir”.
El primer paso sería entonces aumentar tu ritmo de caminata, hacerla lo más rápido que puedas. Una buena forma de medirlo es tomar el tiempo que te lleva realizar un determinado recorrido, a medida que vayas aumentando tu ritmo, recorrerás esa misma distancia en menos tiempo.
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