
Las zanahorias ya de por sí son consideradas beneficiosas para la salud, gracias a su alto contenido de betacaroteno -entre otros nutrientes esenciales- no sólo son de ayuda para fortalecer las defensas, reducir la acción dañina de los radicales libres en el organismo (antioxidantes) y son grandes “protectoras” de la piel y los ojos, sino que también se sabe que son útiles para reducir el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cánceres.
En este último punto, compartamos entonces una recomendación: a la hora de preparar y cocinar tus zanahorias hiérvelas enteras en vez de en rodajas o trozos. Según un estudio realizado por la Universidad de Newcastle (Gran Bretaña) tomar esta sencilla medida a la hora de cocerlas potencia su acción anti cancerígena hasta en un 25 por ciento.
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