
La bronquiolitis es una enfermedad que afecta entre un 10 y un 15 por ciento de los niños españoles menores de un año, según estadísticas de los servicios de salud del país. Aunque el porcentaje sea significativo, vale destacar que la tasa de mortalidad es baja, en comparación con otras enfermedades como la neumonía y los males congénitos.
Se trata de un trastorno que puede ser provocado por varios tipos de virus, entre los que destacan el Virus Respiratorio Sincital, el Virus Adenovirus, el Virus Parainfluenza, el Rinovirus, entre otros, según se especificó desde el Servicio Vasco de Salud, con sede en Bilbao.
En cuanto a los síntomas, se debe decir que son muy parecidos a los que se manifiestan en un caso de gripe o catarro de vía aérea superior, y se pueden dar de forma más fuerte en el transcurso de dos a cinco días.
En principio, se observa una gran dificultad respiratoria, con respiración entrecortada y agitada, algunas veces con apneas y la emisión de un silbido similar al que se produce en casos de asma, tos constante, picos de fiebre durante los primeros días, un color pálido o azulado en el rostro del pequeño o en otras partes del cuerpo (estómago, pies y piernas), y todo ello con dificultades para dormir y para tomar el pecho o el biberón.
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La musicoterapia sería de gran ayuda para tratar cualquier tipo de patología, de acuerdo a la consideración de María Jesús del Olmo, doctora en Musicoterapia por la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Esta disciplina ayudaría a “cualquier tipo de enfermedad, desde físicas a psíquicas, en cualquier franja de edad, desde los más pequeños a los mayores2, aseguró la especialista.

Un grupo de especialistas británicos realizó un análisis sobre más de 100 distintos alimentos para bebé para determinar su verdadera composición y encontró que gran parte de ellos no son tan saludables como debería y como reza en su envase: contenían incluso tanta azúcar y grasas saturadas o trans que unas galletas de chocolate o una hamburguesa con queso.
Los bebés que pasean en sus carritos dando la espalda a sus padres tendrían más problemas emocionales y lingüísticos a largo plazo, de acuerdo a un reciente estudio escocés.
