
Las piscinas son uno de los principales favoritos para cualquier niño que esté de vacaciones, sin embargo, habría que tener cierto cuidado si el pequeño en cuestión es susceptible al asma y a las alergias, ya que el cloro que suele emplearse en el agua para desinfectar podría potenciar esos trastornos, según se concluyó en un reciente estudio belga.
“Estos datos muestran que al irritar las vías aéreas de los nadadores, los productos con cloro en el agua y el aire de las piscinas producen un efecto adicional importante sobre la aparición del asma y las alergias respiratorias, como la rinitis“, dijo uno de los involucrados en el trabajo, el doctor Alfred Bernard, toxicólogo de la Universidad Católica de Lovaina.
“El impacto de esas sustancias químicas sobre la salud respiratoria de los niños y los adolescentes sería mucho más grande, por lo menos cinco veces mayor, que la que produce el humo (de cigarrillo) de segunda mano”, indicó Bernard.
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