
Aceites vírgenes: El aceite virgen por antonomasia es el de oliva virgen, ya que es el único aceite disponible en el mercado que no es sometido a ningún proceso químico de refinado. Podría decirse que es directamente el jugo o extracto puro de las aceitunas, obtenido por medios mecánicos.
Aceites mixtos: Como bien lo indica su denominación es un producto oleaginoso derivado de la mezcla de dos o más aceites puros. Por lo general, en las etiquetas debe figurar la lista completa de los diversos aceites que lo componen. Los aceites mixtos son ricos en ácidos poliinsaturados lo que los hace ser menos proclives a degradarse por acción del calor, por ello son empleados generalmente para la cocción.
Aceites de girasol, maíz y soja: Habitualmente se emplean para aderezar ensaladas, es decir, se los consume de manera directa, ya que tienen menos resistencia a las elevadas temperaturas.
Aceite refinado: Su elaboración es por intermedio que procesos químicos que alteran, de algún modo, su naturaleza inicial. Lo que se busca a través del refinado es eliminar impurezas que puedan haber quedado después de la extracción. Existen algunos procedimientos que reducen el grado de acidez. Por lo general, a través que estos procedimientos se prolonga también la durabilidad del producto.

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