Ya se ha dicho que la práctica de ejercicio regular es una de las herramientas principales con las que se cuenta para prevenir accidentes cerebrovasculares (ACV). Ahora un grupo de investigadores daneses ha dado otro paso y asegurado que el ejercicio físico también ayuda a las personas que ya han padecido estos accidentes a recuperarse de forma más rápida.
En el estudio, encabezado por Gudrun Boysen, del Hospital Universitario de Bispebjerg (Copenhague), se halló que aquellas personas que realizaban caminatas de una hora, cuatro veces por semana, tenían un accidente cerebrovascular menor en comparación con aquellos que hacían poco o ninguna actividad física antes de enfermarse.
“Además de disminuir el riesgo de ACV, el ejercicio físico también hacer que si se padece un ACV sea menos grave y se tengan mejores posibilidades de recuperación”, indicó Boysen.
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El extracto de las hojas del árbol de ginkgo podría ser de utilidad para reducir el daño cerebral provocado por un accidente cerebrovascular (ACV), según las conclusiones a las que llegó un grupo de científicos de la Universidad de Johns Hopkin, Maryland, Estados Unidos.
Los expertos realizaron pruebas de laboratorio para ver cómo actuaba este compuesto en ratones: se les administró el extracto de este árbol antes de que padecieran un accidente cerebrovascular inducido y se pudo observar que aquéllos roedores que lo habían recibido sufrieron la mitad del daño cerebral que aquéllos que no habían sido tratados previamente.
Asimismo, se halló que otro grupo de ratones que si bien no habían recibido el extracto de forma previa pero sí posteriormente, también presentaban una disminución en las consecuencias negativas en comparación con los que no fueron sometidos a ningún tratamiento, esta reducción iba de un 30 a un 60 por ciento, de acuerdo a la inmediatez con la que se había suministrado el extracto.
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