Soluciones caseras para la piel quemada

bronceado

Si bien lo esencial será el cuidado y la prevención, en caso de sufrir una quemadura solar, siempre será mejor conocer a qué recurrir y qué remedios caseros podrán aliviar la molestia y mejorar la piel.

Primero, vale recordar que de los tipos de rayos solares que hay, los UVA y UVB, son los últimos los responsables del enrojecimiento y de las quemaduras solares, mientras que los primeros, que penetran capas más profundas de la piel, son acumulativos y pueden llevar a daños a largo plazo, y más graves aún como cáncer o mayor envejecimiento.

En principio, y lo más importante ante una quemadura leve del sol, será rehidratar la zona y refrescar, para lo cual se podrá recurrir a compresas húmedas o a otras sustancias frescas como leche o yogur, según recomendó la doctora Marta Freito, dermatóloga del Hospital Universitario La Paz de Madrid.

También se podrá recurrir a los productos ‘after sun’, que vienen especialmente formulados para este tipo de situaciones. Se recomienda colocarlos en la nevera o refrigerador unos minutos antes de aplicarlos en la piel. Estas cremas suelen venir con ciertos ingredientes calmantes (como el aloe vera) que ayudarán en gran medida a aliviar la quemadura.

Por el contrario, se desaconseja colocar hielo, ya que no sólo puede causar un cambio brusco de temperatura sino que incluso puede agravar el cuadro.

Un remedio casero, y disponible en cualquier hogar, es el vinagre: se trata de una buena opción ya que posee propiedades antisépticas y calmantes.

Ya en un caso de quemadura más grave, habrá que recurrir a un médico, en especial, si han surgido ampollas -por las que se corre el riesgo de infección- o si el dolor ya es muy intenso. “En algunos casos se podrá recurrir al tratamiento con antiinflamatorios y corticoides, tópicos y orales”, se explicó.

Un punto a tener en cuenta, en cualquiera de los dos casos, será el de no volver a exponerse al sol durante unos cuantos días, al menos hasta que se note haya pasado el enrojecimiento.

De todos modos, no hay que olvidar que lo esencia para evitar problemas mayores en el futuro será la prevención: a través de la protección de la piel con una pantalla de factor adecuado según el tipo de piel, el uso de protectores labiales, gafas y sombreros, y el evitar exponerse dentro del horario de mayor intensidad de los rayos solares -y de mayor riesgo-, entre las 11 y 16 horas.

Además, y en especial si recién comienzas a concurrir a la playa, no olvides lo importante es que la exposición vaya siendo gradual: si comienzas con 15 minutos, luego podrás extender a 20 minutos, media hora y así sucesivamente. Igual, entre media hora y una hora de sol continuo por día (siempre con protección) será más que suficiente.

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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