Síndrome premenstrual: información útil

Mujer con síndrome premenstrual

Hoy lo conocemos como síndrome premenstrual, pero hasta el año 1931 era algo desconocido. Fue Robert Frank, que se trataba de uno de los más reputados investigadores de inicios de los años 30, quien llegó a la conclusión de que lo que les ocurría a las mujeres antes de la menstruación, una serie de cambios que les afectaban de manera psíquica y física, se trataba de nada más y nada menos que un síndrome médico. Con el paso de las décadas se ha llegado a ver que un 40% de las mujeres sufren este síndrome, aunque por suerte solo un 10% lo recibe de manera aguda. Y en todos los casos, cuando la menstruación llega, el síndrome premenstrual desaparece.

Aunque está muy estudiado, no hay una norma para saber cómo actúa el síndrome. Puede afectar a algunas mujeres y a otras no, mientras que las dolencias y sus consecuencias son distintas para cada una de ellas. Por eso hay tanta incomprensión entre algunas de las mujeres que sufren el síndrome premenstrual, cuyas siglas oficiales son SPM.

Síndrome premenstrual: principales síntomas

Cualquier mujer puede sufrir este problema, aunque hay algunos momentos de la vida en los que su aparición se frena (como es lógico, con el embarazo). En los individuos en los que es más común es en aquellas mujeres que se acercan a las cuatro décadas de vida. El motivo es que la menopausia se encuentra a las puertas de su vida y el cuerpo comienza a perder estabilización. ¿Creemos que podemos estar sufriendo SPM?

En ese caso hay una serie de síntomas que nos pueden alertar de ello y a los que hay que estar atento, no solo quien los sufre, sino también su pareja y familia. Algunos de estos síntomas también pueden estar relacionados con otros problemas cotidianos, así que lo más importante es el autoanálisis y saber si nos está ocurriendo algo que sea infrecuente en nosotros. Por ejemplo, un síntoma habitual es tener deseos de comer de una manera bastante compulsiva. Pero quizá nosotras seamos de esas personas que tienden a hacer esto cuando sienten un alto volumen de estrés. Por eso es importante valorar los síntomas y analizarlos de manera detenida uno por uno.

Como decíamos, hay síntomas muy claros y otros más cotidianos. Se incluyen en el grupo problemas en el estado de ánimo, el sentir una autoestima mucho más baja de lo normal, dormir en pocas cantidades, sentirnos más torpes o tener ansiedad y tensión constantes. Tenemos que estar alerta, puesto que también es habitual que tengamos un comportamiento mucho más agresivo y que esto acabe pasando factura a nuestra relación con las personas que nos rodean.

Factores que pueden ser causantes

Decíamos que el estudio sobre este síndrome también conocido como tensión premenstrual viene de lejos, pero no ha sido suficiente para que haya podido encontrarse un causente exacto. Se trata de uno de esos misterios que siguen activos en la historia de la medicina. El principal culpable al que se ha llegado después de muchos casos y comprobaciones es el cerebro y en especial algunas de las hormonas que se encuentran en él. El entorno y la sociedad que rodea a la mujer o incluso temas biológicos, pueden ser detonantes de llevar a ello.

Por si os preguntáis cuáles son las mujeres que tienen más riesgo de sufrirlo os vamos a dar unas pautas. La primera: hay dos franjas de edad en las que se es más propensa a sufrir esta tensión. La primera es la que se da entre los 27 y los 29 años. Son estadísticas y ya sabéis cómo funcionan, así que tampoco las toméis a rajatabla. El segundo grupo va de los 47 a los 49 años. Por otro lado, tendrás más puntos de sufrir este problema si has tenido hijos. Y conviene saber que además hay otros factores, todos relacionados con el estado de ánimo y la depresión. Si vienes de una familia con problemas médicos de este tipo será más posible que acabes encontrándote con este síndrome de la mujer.

Tratamiento

Cada persona es un mundo totalmente distinto a los demás. Ocurre con los hombres y también con las mujeres. Por eso en casos como este es imposible dar un tratamiento específico. No lo podemos hacer nosotros, ni tampoco los especialistas médicos. Lo que sí decíamos antes es que es fundamental que os conozcáis a vosotros mismos. ¿Qué significa eso? Que seréis muy capaces de ver qué está pasando por vuestra cabeza y así reaccionar de una u otra manera. Para que la situación finalice cuanto antes y con las menores consecuencias tenéis que ser conscientes de la importancia de llevar una vida muy saludable.

Pensad en todas esas cosas que siempre se recomiendan, pero que no hacemos en todos los casos. Lo primero de lo que debéis aseguraros es de no daros atracones de comida. Si tenéis ansiedad controlaros   e intentar comer en plato pequeño. Pero al mismo tiempo, que no pasen más de 2 o 3 horas sin comer, puesto que eso podría ser catastrófico. Sobre la bebida, sí, lo tenemos que decir: nada de alcohol y cafeína, al menos durante estos días. El agua siempre será vuestra mejor amiga. Para los menús habrá que introducir todo tipo de platos, aunque cuidando de no pasarse con el azúcar y con la sal. Estamos hablando de una dieta exigente y saludable.

Quizá no seáis personas de tomar suplementos. Lo respetamos, pero hay momentos en los que el propio médico os lo va a solicitar para tratar este síndrome natural. En este proceso tenéis que aseguraros de tener una ración más que eficiente de vitamina B6. Con ella todo irá mejor. Y como extra tendríais que reforzar el calcio, del cual a veces nos olvidamos en nuestra dieta y organismo. Teniendo en cuenta estos hábitos de alimentación lo último que os recomendaremos será que hagáis un poco de ejercicio. No os quedéis en el sofá todo el día. El aire limpio también os irá bien para mejorar en el ánimo.

Y si todo eso no es suficiente hay algunos medicamentos en los que podéis confiar. Por nuestra parte, preferimos que lo hagáis todo lo más natural posible, pero si veis que no hay forma… consultad con el médico. Lo más probable es que os recomiende un inhibidor selectivo o un ansiolítico. Todo depende de cuál sea el problema que haya aflorado con más fuerza en vuestro comportamiento. Porque cuando se trata de responder a distintos síntomas, lo mejor es cortar por lo sano con el que más problemas os esté dando.

Si tenéis dudas sobre los tratamientos… os decimos que no las tengáis. Parece que es muy fácil escribirlo y que no sabemos como os sentís, pero sí lo sabemos. Y tenemos muy claro que un buen tratamiento, un poco de apoyo y mucha atención pueden ayudar a que el síndrome premenstrual no sea ningún tipo de problema.

Foto: Helga Weber

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