Síndrome de Down, tratamiento con té verde

Síndrome de Down

Cualquier tipo de progreso que se realice a la hora de mejorar la cognición de las personas que tienen síndrome de Down siempre es bienvenido. Lo último que se ha descubierto, y ha sido mediante un estudio realizado en España, es que un compuesto que se encuentra dentro de una bebida tan natural como el té verde puede ser beneficioso para potenciar la cognición positiva de los pacientes. En especial se ha comprobado que este componente es capaz de hacer que la memoria sea más ágil y que las conexiones neuronales de los pacientes se vean mejoradas en el proceso. Con este progreso se da un paso adelante muy importante, puesto que los resultados reescriben algunas de las creencias más instauradas en el sector de la medicina.

Síndrome de Down, todavía hay mucho que descubrir

Comenzando por el principio podemos decir que el origen de esta condición se encuentra en el cromosoma número 21. En él se reúnen distintos genes (varios cientos de ellos) y se produce el efecto que lleva a que la persona en cuestión tenga una discapacidad. Y aunque hasta ahora se pensaba que no se podía hacer nada para alterar la presencia de estos genes en el cromosoma, con el estudio realizado en suelo español se confirma que parece que todavía hay mucho que descubrir al respecto.

El estudio se ha realizado a dos bandas en Barcelona, por un lado en el CRG (Centro de Regulación Genómica) y por otro lado en el IMIM (Instituto Hospital del Mar). Las dos entidades han colaborado para realizar pruebas y concluir finalmente que las propiedades del té verde (específicamente de un polifenol que está dentro del mismo conocido con el nombre de epigalocatequina galato) ayudan a que las personas con esta discapacidad puedan tomar una mejor serie de decisiones, que tenga la plasticidad cerebral en un estado más adecuado y que las funciones ejecutivas de las que sacan provecho sean más aptas.

La investigación se ha realizado a lo largo de varios años con distintas sustancias que podían ayudar en el tratamiento de este trastorno genético. Comenzaron con la mosca del vinagre, pasaron a los ratones y después comenzaron a trabajar en humanos. Ya tenían conocimiento del tipo de sustancia que necesitaban inicialmente, por lo que cuando dieron el salto al trabajo en humanos lo que decidieron fue buscar algún tipo de inhibidor natural que les pudiera resultar beneficioso. Así es como llegaron al té verde, que tiene propiedades muy beneficiosas para ello.

Bolsita de té verde

¿Cuáles fueron los resultados?

Lo que resulta interesante es ver cómo los resultados prácticos del estudio no fueron tan positivos como los que se vieron en las imágenes de control. La mayor parte de pruebas no se realizaron con un resultado mejor del que se había tenido antes del inicio del tratamiento. Algunos especialistas comentan que el motivo de ello se puede encontrar en que los ejercicios y las evaluaciones no se plantearon de una manera adecuada teniendo en cuenta las necesidades que tenían los participantes. Porque si en las imágenes captadas en el proceso sí se vieron resultados positivos en cuanto a las conexiones cerebrales, está claro que se debería haber producido un efecto mayor en los resultados de las pruebas. Por ello se sigue dando valor al estudio, dado que el problema parece haber sido un error en el planteamiento de la fase final del estudio. Por ejemplo, se menciona que estas pruebas duraron media hora, pero que con tres cuartos de hora el resultado habría sido más óptimo.

Probando con personas reales

El estudio tuvo a varios cientos de personas formando parte de él divididas como suele ocurrir en diversos grupos para determinar la eficiencia de las pruebas. Se pautó una combinación de ingesta de té verde con estimulación gestionada por los responsables del estudio para comprobar hasta dónde llegaba el alcance de su descubrimiento. Los resultados sí demostraron que hubo personas con esta enfermedad que se comportaban de una manera más independiente y que habían ganado en calidad de vida gracias a la participación en el estudio. Todo esto ha ayudado a ver que todavía se puede hacer mucho para que las personas con esta discapacidad puedan disfrutar de su entorno y de su vida de una manera más plena.

No se recomienda a personas con síndrome de Down que comiencen a tomar té verde a fin de intentar beneficiarse de esta mejora sustancial. El principal motivo es que la cantidad de té verde que necesitarán tomar será más o menos de ocho tazas diarias, lo que se convierte en una cantidad demasiado alta como para probar sin tener ningún tipo de garantía. A partir de este punto los responsables del estudio indican que la próxima meta es trabajar con niños que también tengan esta discapacidad, puesto que la plasticidad de su cerebro les puede proporcionar un punto de apoyo al cual sacarán mucho partido.

Foto: Roberto Ortega

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