¿Qué es el síndrome compartimental?

Piernas en síndrome compartimental

Entre las personas que practican deporte de forma habitual es común conocer el significado del término síndrome compartimental. Pero hay excepciones y es más común de lo que parece no saber de qué está hablando, lo que nos lleva a profundizar en el término para que podáis saberlo todo sobre el mismo. El síndrome compartimental afecta especialmente al antebrazo, pero las piernas no se pueden librar de esta dolencia. Esta principalmente se manifiesta como una presión muy alta que ataca los músculos y nervios, provocando un dolor intenso y una pérdida de fuerza. El causante de ello es tener un mal flujo sanguíneo en la zona.

Definición del síndrome compartimental

Los músculos están cubiertos de unas capas muy gruesas llamadas fascia, las mismas que separan los grupos de músculos entre ellos y que sirven de aislante. Su finalidad consiste en que los músculos no se toquen entre sí para evitar problemas. La fascia tiene una propiedad principal: ni disminuye ni se expande, es decir, es completamente rígida. Pero en ocasiones puede inflamarse y esto provoca que choque con los músculos que tiene colindantes. Esto provoca que la presión de la zona aumente de forma considerable hasta el punto de que la fascia pueda provocar un bloqueo completo del flujo sanguíneo en los músculos. Es en ese momento cuando aparecen los primeros síntomas del síndrome compartimental: dolores intensos, sensibilidad en la zona, entumecimiento y piel pálida.

Si no se trata a tiempo este síndrome puede convertirse en algo crónico, es decir que será un dolor con el que tendremos que lidiar el resto de nuestra vida. Pero si a pesar de todo ignoramos o aguantamos el dolor como podemos, esto puede derivar en problemas de salud muy graves como la muerte de los músculos que están recibiendo esa presión. También puede llevar en casos extremos a que sea necesario amputar el brazo o pierna por culpa de la muerte de los músculos afectados.

Esta afección muscular puede aparecer por culpa de un fuerte golpe, por un accidente o incluso como un daño colateral por una cirugía. Aunque actividades tan sanas como el deporte con movimientos muy repetitivos como el running también pueden ser causantes de esta dolencia.

¿Cómo tratarlo?

Todo depende de qué tipo de síndrome compartimental suframos. Si es crónico su tratamiento es no invasivo, es decir sin necesidad de ningún tipo de cirugía. Para tratar este tipo de lesión tenemos que poner la zona en alto y aplicar hielo local durante cinco minutos y, sobre todo, evitar esfuerzos. Eso quiere decir que nada de cargar peso, de practicar deportes que impliquen movimientos muy bruscos o de cualquier tipo de actividad que suponga aumentar un poco más la presión que ya sufre la zona de por sí.

¿Y si tengo síndrome compartimental agudo? Por desgracia en este caso sí que es necesario hacer una cirugía, aunque esta es muy simple. Consta de unas cuantas incisiones para poder introducir un microtubo, el mismo que se utiliza para descomprimir la zona muscular y aliviar el dolor. Cuando el problema está más avanzado entonces la cirugía varía un poco pero, en esencia, solo busca eliminar esa presión. En esta variedad el cirujano abre la zona y busca de forma detenida tejidos necróticos, los cuales pueden ser tejidos musculares o nerviosos. Una vez que limpia la zona la supura y se pasa al proceso de rehabilitación. En ambas cirugías vendan la zona y la inmovilizan para evitar bajo cualquier concepto que sufra algún golpe. También se trata de evitar que el paciente pueda hacer cualquier movimiento brusco que pueda empeorar su condición.

Rehabilitación

Como ocurren con todas las cirugías hay una etapa de rehabilitación para lograr que el músculo gane elasticidad y fuerza, la misma que fue perdiendo durante la lesión, cirugía y su posterior recuperación. En estos casos debéis tener en cuenta que estos ejercicios deben hacerse con un fisioterapeuta especializado. No lo intentéis en vuestra casa, porque podrían empeorar la lesión. Durante los primeros días la zona debe quedar inmovilizada. Hasta transcurrir como mínimo una semana o dos no se podrá comenzar a mover la zona, pero de forma muy lenta. A lo largo del primer mes el único ejercicio de rehabilitación que se debe hacer son movimientos lentos y pausados para evitar que el músculo se vuelva rígido y resulte más difícil su recuperación. Una vez que no sintamos molestias y que las heridas de la cirugía ya están curándose de forma correcta será momento de empezar a hacer ejercicios de musculación, que constan de simples movimientos sujetando un poco de peso.

Esta rehabilitación suele tardar de 2 a 3 meses para lograr una correcta movilidad en la zona afectada, así que no intentéis apresuraros o hacer más ejercicios de los recomendados o lo único que lograréis será retrasar la recuperación. Cuando obtengamos el alta médica podremos hacer deporte de manera completamente normal, pero siempre prestando especial atención en las primeras semanas para evitar movimientos bruscos o molestias. Así conseguiréis superar el síndrome compartimental sin que acabe dejando secuelas ni haya nada que lamentar.

Foto: Alejandro Cordón

Compartir en Google Plus

Acerca de Flor Milano

Deja una Respuesta

¡Sé el primero en comentar!

avatar

wpDiscuz