Sauna, los beneficios de sudar por salud

sauna y sus beneficios

Aún con regañadientes quizá hayamos adoptado la costumbre de ir al gimnasio. Lo hacemos porque sabemos que en términos de salud nos beneficia. Mientras estamos corriendo en la cinta nuestro pensamiento está en otra parte, porque sentimos que tenemos poco tiempo. Pero lo hacemos por salud. Y es entonces cuando descubrimos que aún hay más cosas que deberíamos hacer por salud. Por ejemplo, la sauna. Nos resistimos a ella la primera vez, pero la curiosidad mató al gato y la probamos en la segunda recomendación que nos hacen. Entramos y, sorprendidos, nos vemos en un entorno en el que, ahora sí, nuestros pensamientos desconectan. Y ese es solo uno de los beneficios de lo que nosotros queremos denominar de manera coloquial como “sudar por salud”. Porque hay muchos motivos para sudar que no enumeraremos hoy, pero por salud… no tantos.

Sauna, ¿de qué va exactamente?

Sabemos que muchos de vosotros habéis oído mucho sobre la sauna, pero que nunca os habéis metido en una. Lo más probable es que la imagen que tengáis sea la del cine o la televisión, donde se suele ver a personajes metidos mientras disfrutan de este entorno. Más o menos lo que habéis visto es la realidad. La sauna es un espacio cerrado con bancos de madera más cómodos de lo que parecen, donde nos podemos sentar o tumbara nuestra elección. La temperatura que hay dentro es muy, muy elevada, tanto que no podríamos soportar dentro más de 15 minutos. Lo podríamos hacer, pero nos estaríamos arriesgando a sufrir varios problemas que no conviene tener.

Notamos cómo el calor sale de entre los bancos y también seguro que si os fijáis veréis alguna zona de calor con rocas donde se produce la mayor sensación de calor. Más allá de eso la sauna no tiene nada a lo que debáis prestar atención. Es importante que os relajéis, que desconectéis, pero cuidado con quedaros dormidos, no vaya a ser que tengáis problemas para despertar. Si vais acompañados seguro que os combináis mejor para manteneros alerta, aunque por vuestra propia cuenta tampoco deberíais tener problemas.

En la entrada de la sauna veréis que hay una ducha. El motivo de ello es que después de haber estado haciendo ejercicio en el gimnasio será recomendable que nos demos una ducha rápida. Que sea con agua templada, tirando a fría. Que tampoco esté helada. Podéis entrar húmedos, pero no mojados, mucho ojo con ello. A la salida también hay que darse una ducha, en este caso con el agua un poquito más fría de como la teníamos antes. Notaremos los beneficios al instante.

Ir a la sauna

Beneficios de usar la sauna

Y ahora a lo que íbamos: los beneficios de este baño de vapor. Lo primero es que como decíamos os vais a relajar mucho. También notaréis cómo mejoráis vuestra respiración. Pero lo que más nos importa son esas cosas que normalmente no se ven, pero que están ahí. Por ejemplo, con una rutina de sauna podemos eliminar de nuestro organismo esas células malignas que quizá tenemos acumuladas y retenidas y que podrían derivar de manera cancerígena en el futuro. La sauna sirve como ataque preventivo contra estas células y también acaba con virus que pueden estar latentes en nuestro cuerpo, esperando el momento adecuado para hacernos daño.

Si sois de los que tenéis dolores de huesos de forma habitual, pensad en si después de la sauna os encontráis más aliviados y sin tantos problemas en ellos. ¿Veis? Seguro que no os habíais dado cuenta de que ahora estáis mejor en ese sentido. El motivo es que la sauna no solo es beneficiosa para la respiración, sino también para los problemas de huesos. Otra de sus ventajas es que nuestro cuerpo es capaz de aumentar su sistema de defensas. Por ello, no solo elimina virus, puesto que también aprovecha para aumentar sus protecciones contra agentes externos que nos puedan afectar en el futuro. A esto hay que sumar que la sauna juega un papel imprescindible para acabar con los efectos de dos malos hábitos que muchas personas todavía conservan: beber y fumar.

El efecto positivo de la sauna golpea donde más duele al alcohol y también a la nicotina, lo que hace que hasta en condiciones poco favorables de salud podamos sentir una mejora. El sodio es otro de los componentes que también se reducen gracias a una sesión de sauna, algo que nos vendrá como anillo al dedo si tenemos exceso de ello en el organismo.

En resumen, con la sauna nos metemos en el bolsillo un buen puñado de beneficios a los que no se puede dar la espalda así como así. Es un proceso que no requiere la inversión de mucho tiempo ni esfuerzo, así que aunque nos de un poco de pereza no dudemos de que esta es una buena forma de aumentar nuestra salud y de encontrarnos mucho mejor a partir de ahora. La próxima vez que os ofrezcan ir a la sauna, no lo dudéis: aceptad la invitación.

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