Riesgos en la playa: consejos para evitarlos

Riesgos en la playa: rocas

Seguro que ya habéis pisado la arena en más de una ocasión este verano, pero nos arriesgaríamos a decir que aún os queda mucho tiempo de vacaciones. Por eso hemos querido hacer un inciso en nuestros consejos de belleza, salud y alimentación para concentrarnos en este caso en los riesgos en la playa, aquellos problemas que podemos sufrir y para los que debemos estar preparados. Ya sea dentro como fuera del agua, en este lugar por idílico que resulte, hay una serie de riesgos que afrontamos a diario y para los que hay que estar preparados.

Riesgos en la playa, claves principales

Hay una serie de pautas que podemos aplicar en la playa y que seguro que nos ayudan a evitar más de una situación complicada. Es el caso de la importancia de elegir una zona de la playa que sea apta para el baño. Hay muchas personas que caminan por la orilla y caminan y caminan hasta que ven un sitio que les gusta. Es peligroso no elegir con sentido, puesto que podemos vernos en una situación delicada. Por ejemplo, siempre hay que elegir bañarse en un área de la playa que disponga de socorrista, porque será en quien deberemos confiar si algo nos llega a ocurrir. Además, es recomendable evitar zonas de rocas y lugares apartados de la playa principal donde pueda haber corrientes que nos sorprendan mientras estamos en el agua. A veces es difícil bañarse tranquilamente porque hay mucha gente en el agua, pero debemos ser capaces de encontrar nuestro hueco sin ponernos en riesgo.

Es importante que seamos conscientes de que el mar es impredecible. No sabemos cómo actuarán las olas, si habrá un tipo de corriente u otra o si en algún momento nos veremos envueltos en algún fenómeno que nos desplace más de lo que desearíamos. Ha ocurrido que en muchas ocasiones estamos bañándonos de forma relajante y cuando menos lo esperamos nos hemos alejado tanto de la orilla que ya no sabemos exactamente dónde estamos. Es una situación terrorífica si hemos perdido la noción de lo que estábamos haciendo, sobre todo en el caso de que no seamos unos nadadores habilidosos. En los casos en que no sepamos nadar es recomendable que tengamos a mano un chaleco salvavidas que nos permita evitar tragedias.

Para no tener problemas por bañarnos cuando no debemos hay que fijarse en el color de las banderas. Cada uno tiene un significado y es algo que ha sido definido por los socorristas, así que habrá que prestarle atención. Hay días en los que la bandera nos alerta de que el agua no está nada adecuada y en esos casos tendríamos que evitar bañarnos por muchas ganas que tuviéramos. A lo largo del día es posible que la bandera cambie de efecto si también llega a cambiar el estado del agua, así que de momento quizá nos podamos dedicar a tomar el sol.

Riesgos en la playa: olas

Recomendaciones que nos evitarán problemas

Por supuesto, y esto no deberíamos ni siquiera decirlo, un peligro en la playa es que no tengamos cabeza y consumamos alcohol antes de darnos un baño. Esto es algo que no está recomendado en ninguno de los casos. Si nos metiéramos al agua en un estado de embriaguez lo que estaríamos provocando sería que nos estaríamos arriesgando a que nos ocurra algo malo, dado que nuestra mente no estará lo suficientemente activa como para poder responder a una situación imprevista que se produzca de repente. Por otro lado, ya se sabe que beber alcohol puede aumentar nuestra sensibilidad y que esto derive en problemas con otros bañistas.

Siempre hay que evitar bañarnos de noche. Es algo que sale en las películas y que parece muy divertido, pero que está desaconsejado debido a lo arriesgado que resulta. El problema de bañarnos de noche por romántico que parezca es que estamos entrando en un espacio oscuro donde nuestra presencia es mínima. Si de repente nos zambullimos en el agua no habrá muchas posibilidades de que las demás personas nos vean y esto será un problema si tenemos algún accidente y necesitamos que nos ayuden.

Los problemas en la playa se pueden reducir también actuando con cabeza. Por ejemplo, nunca deberíamos meternos en el agua de otra manera que caminando con cuidado. La playa es traicionera porque no podemos saber el estado en el cual va a estar el agua, la profundidad o si habrá presencia de cuerpos peligrosos, como pueden ser rocas puntiagudas con las que golpearnos. Quienes deciden lanzarse de cabeza están poniendo en riesgo su integridad al no saber que se encontrarán en el otro lado. Es una sensación totalmente distinta a una piscina, donde hay constancia de qué puede haber bajo el agua. Con estos consejos no tenemos ninguna duda de que reduciréis los riesgos en la playa al mínimo. En otra ocasión os hablaremos de los problemas que pueden tener vuestros hijos, a quienes ya os avanzamos que hay que vigilar en todo momento para minimizar las desgracias y los sustos.

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Acerca de Flor Milano

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