Relájate con este simple ejercicio (parte III)

Este es un ejercicio

ideal para quienes sufren de mucho estrés o presión luego de un duro día de trabajo, un examen importante, etcétera. También se indica para tranquilizarte al llegar a tu casa y no invadir tu hogar con temas ajenos, que perturban la relación con tu familia.

Este ejercicio se debe realizar en dos etapas. En la primer parte, lo haces tumbado y con los ojos cerrados.

Respira lo más profundamente que puedas tres veces

Primera parte del ejercicio

Después lleva tu atención a tu pies. Tómate tu tiempo para sentirlos. Imagina y siente como pesan y se relajan.

Sube y lleva tu atención a través de la tibia, peroné y rodillas. Tómate tu tiempo para sentirlos. Imagina y siente como pesan y se relajan.

Sube más, lleva tu atención a través de los muslos, pantorrillas, genitales, glúteos y cintura. Tómate tu tiempo para sentirlos. Imagina y siente como pesan y se relajan.

Sigue subiendo. Lleva tu atención por el abdomen, pecho, espalda, hombros, brazos y manos. Tómate tu tiempo para sentirlos. Imagina y siente como pesan y se relajan.

Sube más. Lleva tu atención a través de tu cuello, músculos de la cara, cuero cabelludo, y luego a tu mente. Tómate tu tiempo para sentirlos. Imagina y siente como pesan y se relajan.

Vuelve a respirar profundamente tres veces y siente como eres un todo que pesa y se relaja.

Segunda parte del ejercicio

En la segunda parte, una luz muy dorada y brillante comienza a introducirse en tu mente. Esa luz es totalmente revitalizante, despeja la mente y calma todas las ansiedades.

Imagina que la luz baja por tu cabeza a través de tu cuello, hombros, espalda, brazos y manos, pecho, abdomen, cintura, glúteos y genitales, pantorrillas y muslos, rodillas, tibia y peroné, tobillos y finalmente pies. Tómate todo el tiempo que necesites para que esa luz llene todo tu cuerpo y las revitalice, despeje y equilibre.

Cuando llegues a los pies imagina y siente como la luz hace que estés todo dorado. Esa luz sale por las plantas de los mismos. Comienza a moverlos poco a poco.

Mueve el cuerpo lentamente hasta ir desperezándote del ejercicio. Abre los ojos, levántate y estírate, presta especial atención en la espalda.

Puedes practicarlo cuando lo desees y pronto comenzarás a ver los resultados.

Vía: formarse.com

 

 

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Acerca de Daniela Deicas

Comunicadora social, periodista, trabajadora en varios rubros, redactora por naturaleza... Siempre buscando más, de eso se trata.

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