¿Es recomendable el consumo de suplementos alimenticios?

Bote de suplementos alimenticios

Cada vez es más común, y normal, escuchar que alguien toma unas cuantas bayas de goji por las mañanas, una buena cucharada de semillas de chía con el zumo o incluso una dosis en forma de cualquier otro apoyo… ¿pero realmente es bueno el consumo de suplementos alimenticios? Estamos muy acostumbrados a asociar la palabra natural al significado sano, pero no siempre el consumo de estos complementos alimenticios es positivo para nuestro organismo. Hay muchas contraindicaciones que no todas las personas conocen. Es importante tenerlas en cuenta para evitar sustos o empeorar el estado de salud al pensar que estamos consumiendo un producto que puede ser beneficioso cuando en realidad no está siendo bueno para nosotros.

El consumo de suplementos alimenticios pueden ser coagulante

Muchas de las plantas que se utilizan para hacer suplementos alimenticios pueden afectar a que la sangre no se coagule, algo muy malo si padecemos del corazón. Sus efectos pueden agravarse si para más inri tomamos una aspirina para la coagulación de la sangre. Eso hace que la unión de la pastilla y el suplemento alimenticio pueda afectar muy negativamente al cuerpo, ya que es posible que cause hemorragias internas, con riesgo de derivar en un final trágico. Ejemplos de estos suplementos naturales son las bayas de goji o pastillas y alimentos que contengan altos índices de vitamina K.

Por lo general el doctor ante los primeros signos de problemas cardiovasculares explica qué alimentos son buenos para esa condición de salud y cuáles son mejor evitar. Recomendamos preguntar, en ese momento, qué ingesta de suplementos alimenticios puede ser buena o mala en esta situación. Es vital ser precavidos y conocer todos los efectos adversos que puede causar un suplemento alimenticio cuando es nuestro corazón el que está en juego.

Pueden anular el efecto de la medicación

Hay algunos suplementos alimenticios que no deben tomarse junto con medicación convencional. El motivo de ello es que las propiedades de algunas plantas pueden anular el efecto del remedio químico que tomamos para esa dolencia. Un ejemplo claro es la lecitina de soja. Ese inocente suplemento que se puede tomar en líquido, con cápsulas o en polvo, anula por completo la medicación para los problemas de tiroides. Ha habido casos de enfermos con problemas de tiroides que no conocían esta contraindicación y, a la larga, han padecido problemas graves de salud que solo han desaparecido tras retirar el suplemento alimenticio de la dieta.

Otro claro ejemplo de suplemento alimenticio que puede anular los efectos de un tratamiento prescrito por el médico es la hierba de San Juan. Esta flor de un vivo color amarillo puede provocar que las pastillas anticonceptivas pierden efectividad. Aunque lo más destacable es que esta planta, entre muchas otras, tenga propiedades antidepresivas. De hecho, es la opción sana y natural para tratar principios de depresión. El problema viene con que esta misma planta, ya sea en comprimidos o en infusión, puede anular los efectos de medicamentos antidepresivos que hayan sido recetados por el doctor. Por eso es vital hablar primero con el médico de cabecera o el especialista para preguntar si el suplemento que se toma puede anular o agravar los efectos de la medicación.

Suplemento alimenticio con medicamentos

El cuerpo puede intoxicarse

Muchas veces consumimos complementos alimentarios pensando que así tendremos un cuerpo más fuerte, un sistema inmunológico de lujo y que nos ayudará a que los órganos funcionen con mayor eficacia. Pero lo que nunca tenemos en cuenta es que muchas de las vitaminas o minerales que se están tomando con las cápsulas o semillas también se están consumiendo en la comida que ingerimos. Pueden estar en la ensalada del mediodía, en las apetitosas verduras que acompañan al delicioso pedazo de salmón que nos vamos a comer o incluso en el puñadito de frutos secos que comemos a la hora de la merienda para saciar el estómago. Ya podéis intuir en qué se traduce eso: una pequeña sobredosis de vitaminas o minerales. Y como todo en esta vida, lo sano es bueno, pero con moderación. Tener altos índices en el cuerpo de, por ejemplo, zinc es algo muy negativo, porque no solo se come los glóbulos rojos en sangre, también puede desencadenar un infarto. Y todo por tomar más de la dosis diaria aconsejada.

Por lo general el consumo abusivo o excesivo de minerales y vitaminas provoca malestar en la persona que sufre esta sobredosis. Desde náuseas a cefaleas, sin olvidar los vómitos o los cólicos. El cuerpo siempre buscará la forma de dar una señal entendible de que algo no está funcionando del todo bien en el organismo antes de que esa toxicidad en la sangre pueda afectar y deteriorar el hígado o los riñones, órganos vitales para limpiar y depurar la sangre. Así que antes del consumo de suplementos alimenticios es mejor saber si estamos consumiendo alimentos que nos aporten de forma natural esos mismos nutrientes y así evitar problemas de salud a la larga.

Vía: Diabetes.org

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