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Qué es la hipersudoración y cómo tratarla

Qué es la hipersudoración y cómo tratarla 1
El cuerpo humano cuenta con múltiples mecanismos para mantenerse en perfecto equilibrio sin necesidad de agentes externos. Un ejemplo de ello es la sudoración, un fenómeno fisiológico utilizado por nuestro organismo para mantener una temperatura fresca y estable. Cuando llegan las altas temperaturas, practicamos algún tipo de deporte o incluso cuando nos encontramos en situaciones nerviosas e incómodas la expulsión del sudor es algo bastante habitual en gran parte de la población. Sin embargo, algunas personas sufren lo que se conoce como hipersudoración o hiperhidrosis, lo que deriva en la mayoría de los casos en problemas que afectan a su vida diaria.

La hipersudoración consiste en un exceso de sudoración que afecta a toda la superficie de la piel, especialmente aquellas zonas donde se concentran un mayor número de glándulas sudoríparas. Estas suelen ser las axilas, las palmas de las manos, las plantas de los pies, las ingles y hasta la cara. Esta sudoración tan intensa es incontrolable para aquellas personas que lo padecen, tratándose de una patología que sufren tanto hombres como mujeres por igual. De hecho, según las estadísticas alrededor del 3% de la población tiene un problema de hiperhidrosis que les obliga a modificar sus rutinas diarias con el fin de controlar los efectos.

El tipo más frecuente suele ser la hiperhidrosis focal primaria, en el cual los nervios encargados de mandar señales a las glándulas sudoríparas se descontrolan dando lugar a este fenómeno. En estos casos, exponerse a una situación de estrés, tensión, nervios o ansiedad puede desencadenar una reacción mayor en estas glándulas y agravar aún más la hipersudoración. Normalmente, esta hiperhidrosis primaria comienza a manifestarse durante la infancia y la adolescencia, es decir, en pacientes relativamente jóvenes sin necesidad de haber estado expuestos a las altas temperaturas o la práctica de actividad física.

Tratamientos contra la hiperhidrosis

Dadas las graves consecuencias personales que esta hipersudoración puede suponer para las personas que lo padecen, hoy en día existen varios remedios para controlar este exceso de sudoración dependiendo del grado en el que este se manifieste. En los casos en los que la enfermedad sea más leve puede ser útil recurrir a una solución antitranspirante elaborada a base de cloruro de aluminio o de metenamina con el objetivo de controlar hasta cierto punto esta excesiva sudoración. En los casos más graves, es posible optar por ciertos tratamientos quirúrgicos que acaben con ella, aunque no han resultado ser tan efectivos como se esperaba.

Una de las mejores soluciones para evitar pasar por quirófano es la toxina butolínica, también conocida como Botox. Esta toxina bloquea las terminaciones nerviosas encargadas de estimular a las glándulas sudoríparas. Es un tratamiento totalmente eficaz, además de ser prácticamente seguro e indoloro. No será necesario el uso de anestesia, solo se inyectan unas agujas muy pequeñas de forma subcutánea en las zonas afectadas por la excesiva sudoración. Los resultados no se observarán hasta el segundo o tercer día después de haberse efectuado el tratamiento, pero será posible volver a la vida diaria de forma casi inmediata. Los efectos de la toxina botulínica suelen rondar los seis-doce meses, tras lo cual es recomendable repetirlo.

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