¿Qué es un electromiograma?

Médico haciendo un electromiograma

¿Alguna vez os habéis sentido fatigados o cansados sin razón aparente? Si, esa misma sensación de tener debilidad y parece que controlar la fuerza muscular es casi una tarea imposible de cumplir. Por lo general ese cansancio se va tras un sueño reparador o al relajarnos durante unas horas. Pero… ¿y si no se va? Eso puede ser serio. Es importante vigilar esas señales que va lanzando el cuerpo, porque en ocasiones gracias a esta fatiga o cansancio extremo nuestro organismo nos va lanzando señales para indicarnos que algo ocurre. Y en el caso de sufrir molestias musculares, por lo general, puede ir ligado a dolencias relacionadas con el sistema nervioso central. Es aquí donde entran en juego los electromiograma, que aunque tengan un nombre parecido al electrocardiograma no tienen nada que ver con esa prueba para el corazón. El electromiograma consiste en lanzar pequeñas descargas eléctricas a los músculos para ver si existe algún daño neuronal.

Antes de realizar un electromiograma

Como en todas las pruebas médicas, es posible que se produzcan algunos factores externos que pueden alterar un poco el resultado del electromiograma. Entre ellos se incluye si estamos tomando pastillas anticoagulantes o si tenemos un marcapasos, lo que puede llevar a que varíe el resultado. Por eso hay que informar al especialista que está haciendo la prueba para que esté al tanto de estas condiciones y pueda tenerlas en cuenta.

Hay otros factores que nosotros mismos podemos evitar. Uno de ellos es consumir estimulantes como el alcohol, los azúcares o el café. Se recomienda dejar de consumirlos al menos un día antes de hacer la prueba para que los resultados sean fiables y no tengan matices anormales por culpa de la alimentación o los malos hábitos. Pero eso no quiere decir que haya que ir en ayunas. Es posible desayunar antes de la prueba, aunque siempre y cuando no consumamos alimentos azucarados o con cafeína. Aunque la alimentación no es lo único que puede afectar a los resultados. La temperatura también es un factor a tener en cuenta. Si venís de un ambiente frío es mejor esperar en una sala tibia hasta que el cuerpo entre en calor en una temperatura agradable.

Por último, y no menos importante, para hacer un electromiograma hay que llevar la piel completamente limpia. Eso significa que nada de lociones hidratantes, cremas anticelulíticas, desodorantes e incluso colonias. Es necesario que la piel esté completamente limpia y sin ningún tipo de producto de aseo o perfumería.

¿En qué consiste un electromiograma?

Como ya os adelantábamos, esta prueba sirve para diagnosticar problemas neuromusculares o en los nervios del cuerpo. Para ello se necesita aplicar pequeñas cargas eléctricas en el músculo afectado y hacer un pequeño seguimiento de cuál es su reacción durante la descarga y su reposo posterior. Esta prueba puede durar de 10 a 60 minutos y es indolora a la vez que resulta muy cómoda para el paciente.

Máquina para electromiograma

Durante todo el periodo de tiempo el aquejado de dolores musculares estará tumbado o sentado dependiendo de la zona a controlar y le conectarán varios cables al músculo afectado, los mismos que emitirán esas pequeñas descargas. Estos cables están pegados a la piel con ventosas, lo que hace que esta prueba sea indolora y tan solo pueda resultar un tanto molesta cuando dejan escapar una descarga, pero este dolor es relativo y molesta más a unas personas que a otras. Eso siempre va ligado al umbral de dolor que es capaz de soportar cada uno. No obstante, un electromiograma está considerada como una de las pruebas que mejor aguantan los pacientes que se tienen que someter a estudios médicos similares, llevando a que sean más preocupantes las molestias que pueden surgir tras la prueba que durante el transcurso de esta.

¿Qué ocurre después de la prueba?

Una vez acabado el electromiograma pueden existir unos cuantos daños colaterales por culpa de la prueba. El más común es sentir ardor o quemazón en la zona durante el resto del día. Esto es normal, pensad que la zona ha sido expuesta a corrientes eléctricas, es casi imposible que no se sienta esa molestia. Otro problema muy común es el enrojecimiento de la piel, de nuevo por culpa de recibir las descargas. En estos casos es recomendable utilizar alguna loción que calma el escozor y relaje la piel, como por ejemplo una crema hecha a base de aloe vera.

En otros casos, pero en contadas excepciones, pueden aparecer hematomas a los pocos días tras la prueba. A simple vista es posible que parezcan muy escandalosos por el tamaño que puede tomar el hematoma, pero este irá desapareciendo poco a poco a lo largo de la semana. Si sentimos dolor o molestias en la zona entonces es recomendable utilizar cremas especiales para los golpes, como por ejemplo Trombocid. Con la ayuda de un poco de pomada y paciencia estos hematomas producidos por el electromiograma desaparecerán poco a poco.

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