Punción seca, todo lo que debes saber

Aguja de punción seca

Estrés, un mal gesto, malas posturas, accidentes o un mal entrenamiento. Hay muchas razones para que con facilidad aparezcan contracturas en el cuerpo. Las mismas que pueden limitarnos a la hora de caminar o hacer deporte porque el dolor puede llegar a ser muy intenso, haciendo que la única solución para eliminarlo sean las manos expertas de un fisioterapeuta. Este se ocupará de proporcionarnos el mejor tratamiento dependiendo de cada caso. En algunas ocasiones será necesaria la punción seca, una técnica invasiva que, eso sí, resulta tan rápida como efectiva para eliminar contracturas.

¿En qué consiste la punción seca?

La punción seca es parecida a la acupuntura, aunque es un poco más invasiva. En la punción seca se utilizan agujas más largas que en la tradición china a la que se parece, con el objetivo de llegar al núcleo de la contractura y deshacerla. Aunque para ponerla en práctica se necesitan unos pasos extra. El primero de todo es hacerlo con un especialista, ya que esta práctica es muy seria, porque no se pueden clavar agujas al azar. Pensad que los puntos gatillo están en pleno músculo y por tanto las agujas deben introducirse de forma profunda. Si una persona no tiene conocimientos previos de punción seca, no solo nos podría hacer mucho daño, sino que también es posible que genere nuevas lesiones y molestias que no teníamos antes de ir a la sesión.

Cualquier fisioterapeuta con la titulación requerida puede poner en práctica esta punción. El proceso supone calentar la zona con un suave masaje para hacer que el músculo se relaje un poco a la vez que el especialista localiza exactamente dónde se encuentra el punto gatillo. Una vez logrado esto se deben introducir una agujas especiales. Estas, como indicamos, son más largas de lo habitual y permiten llegar al punto gatillo para lograr que el músculo se contraiga a fin de deshacer la contractura.

A esta práctica se la llama así por el simple hecho de que se clavan agujas, pero no se inyecta nada al músculo u organismo. Por lo tanto, la única “medicina” que recibe nuestro cuerpo durante la sesión es la de recibir ese pinchazo en el sitio exacto para crear una reacción que combata de forma natural contra la dolencia que nos está haciendo sufrir.

¿Qué es un punto gatillo?

Hemos mencionado este términos en varias ocasiones a lo largo del artículo y seguro que os estáis planteando qué significa. El nombre engaña, pero no es nada que podáis imaginar. Los puntos gatillo son los núcleos o el bulto que notamos cuando hay una contractura fuerte en nuestro cuerpo. También son conocidos de forma coloquial como los nudos de la contractura. Estos puntos son especialmente sensibles y reaccionan con tan solo un leve contacto. Por eso cuando recibimos masajes por parte del fisioterapeuta en los puntos gatillo podemos notar cómo, a lo largo de las sesiones, el dolor disminuye hasta desaparecer por completo.

A diferencia de los masajes, este tratamiento de punción busca estimular de forma invasiva estos puntos gatillos para que el músculo se contraiga y casi automáticamente se deshaga el nudo provocado por la contractura que sufrimos.

Contraindicaciones

Cuando acudamos a un fisioterapeuta experto nos informará de que los masajes que estimulan los músculos con la misión de deshacer la contractura pueden tardar de tres a cuatro sesiones en hacer efecto. Sin embargo, con la punción lumbar podemos ver una mejoría desde la primera sesión. Eso se debe a que es un método invasivo que, como ya adelantábamos, “ataca” directamente a la contractura pinchando unas agujas especiales. Como es de imaginar, esta punción puede ser muy dolorosa tanto durante la sesión como después de esta.

No importa si tenéis una buena tolerancia al dolor. Una aguja que atraviesa la piel duele en mayor o menor medida. Jamás vayáis a haceros un proceso con agujas pensando que es indolora porque luego llegarán las sorpresas y pasaréis un mal rato. Esto no quiere decir que duela como tener cálculos en el riñón, pero tampoco es algo tan suave como un pellizco. Pensad que es una aguja larga que tiene como fin estimular el músculo. Así que id tranquilos y mentalizados de que al menos sentiréis una pequeña molestia durante la sesión.

Pero si sentir como la aguja entra en nuestro interior es suficientemente escalofriante, el dolor verdadero llega en los siguientes días. Será entonces cuando sentiremos que la contractura casi ha desaparecido, pero a su vez aparecerán molestias en la zona por culpa del pinchazo. Por suerte esta molestia desaparecerá en uno o dos días. Por ello, la realidad es que merece la pena sufrir un poquito el pinchazo a cambio de notar una mejoría general en el resto del cuerpo. Nunca olvidemos que lo que la punción seca consigue en una sesión es algo para lo cual necesitaríamos entre tres y cuatro sesiones de otro método.

Foto: Rose Physical Therapy Group

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