Pubalgia, prevención y tratamiento en la recuperación

prevención de la pubalgia

Todos los que hacemos deporte es habitual que alguna vez nos hayamos lesionado. De hecho es algo normal, puesto que exponemos nuestro cuerpo a un esfuerzo físico y a veces no nos hemos preparado correctamente o simplemente hemos tenido mala suerte. Podríamos enumerar múltiples molestias musculares, pero una de las que más se está hablando actualmente es la pubalgia. Seguro que no es la primera vez que escuchamos por la tele que un jugador de fútbol sufre esta lesión. Precisamente estos profesionales son los que más la padecen, aunque cualquier persona que lleva a cabo una práctica deportiva está expuesto a padecela. Pero ¿realmente sabemos qué es esta lesión? ¿sus síntomas? A veces este mundo es desconocido para nosotros. Por este motivo hoy vamos a enseñarte qué es la pubalgia y cuáles son las técnicas que debes realizar para prevenirla o los tratamientos que existen para acabar con estas molestias.

Pubalgia, conociendo la lesión

La pubalgia se produce cuando lo aductores se inflaman en la zona cercana al pubis. Las molestias suelen ser persistentes y además puede provocar otro tipo de lesiones como la tendinitis o los dolores en la zona abdominal. Aunque se suele hablar de pubalgia en términos generales, según la zona donde se dé con más fuerza padeceremos un tipo de lesión u otra. La más común es la denominada como pubalgia del deportista y es aquí donde el perfil de futbolista cobra mayor importancia, puesto que son los profesionales que más la sufren. También es común en los corredores. Principalmente se inflama uno de los tendones cercanos al pubis, ocasionando dolencias de forma repetida que nos inhabilitan para llevar a cabo la práctica deportiva.

También podemos padecer una fractura de la rama iliopubiana que se origina por un golpe seco en un momento determinado. Igualmente puede darse al haber tenido varios choques de forma repetida lo que ha provocado que se rompan los tendones de esta zona. Es algo parecido a una artritis pero siempre dentro del pubis. Finalmente podemos sufrir una osteitis pubiana donde se inflama la sínfisis púbica. Para que nos entendamos, el pubis está dividido en dos partes y se conectan en una zona concreta, siendo precisamente esta parte de conexión la que resultaría dañada si tuviéramos estas molestias.

¿Cómo la prevengo?

Normalmente las personas que padecen pubalgia es porque no han realizado bien una práctica deportiva o se han expuesto a un ejercicio físico sin que su cuerpo esté preparado. También puede darse el caso de un mal golpe llevando a cabo la actividad o a veces las lesiones son simple cuestión de mala suerte. Para prevenir la pubalgia es indispensable que calentemos muy bien antes de realizar el ejercicio físico, y es fundamental que estiremos todos los músculos tras finalizar la sesión. Hay que recordar que antes de poner en práctica cualquier deporte es bueno acudir al médico para ver si podemos tener problemas en las piernas. Presentar una extremidad más corta que otra es un motivo de peso que desembocará en una pubalgia, así que quizás necesites plantillas especiales. Pero esto solo lo podrá diagnosticar un especialista. Hazlo como medida preventiva.

tratamiento con la pubalgia

También debes tener en cuenta que someter a nuestro cuerpo a un esfuerzo rápidamente y de forma brusca es una causa de lesión. Introduce movimientos de forma progresiva y ve añadiéndoles intensidad a medida que vamos cogiendo forma. Nunca olvides conocer muy bien los gestos técnicos de cada modalidad deportiva, puesto que es fundamental adoptar las posturas adecuadas.

¿Y después de la lesión?

Si las medidas de prevención de esta lesión del pubis no han dado resultados y al final te has lesionado existen varios ejercicios y tratamientos para combatir la pubalgia. Para empezar se recomienda que hagamos reposo durante unos días y por supuesto no realizar ningún ejercicio físico. Después tendremos que acudir al fisioterapeuta para que nos trate la lesión utilizando técnicas de ultrasonidos y reforzamiento muscular. De forma simultánea habrá que llevar a cabo actividades donde mejoremos nuestra flexibilidad y elasticidad. Lo ideal es trabajar sobre todos los músculos, haciendo repeticiones de 8 o 10 y los movimientos deben tener una duración de diez segundos aproximadamente. Además, habrá que reeducarnos para adoptar las posturas adecuadas y también aquí los ejercicios deben ser repetidos y no excedernos en el tiempo.

Por último llevaremos a cabo trabajos isométricos y excéntricos. En los primeros realizaremos ejercicios sobre los aductores y abductores con movimientos donde acercaremos y separaremos las rodillas. Deja también espacio para trabajar sobre el abdomen y los oblicuos, en este caso con las rodillas flexionadas. En cuanto a los excéntricos, son ejercicios controlados para volver a la posición inicial sin dañar la parte afectada. Con ellos estaremos más cerca de recuperarnos de la pubalgia y de volver a la normalidad después de pasar por esta difícil lesión que, como podéis ver, se suele sufrir mucho más de lo que parece.

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