Principales técnicas de movilización

Técnicas de movilización en accidente

“Omisión al socorro”. Este es un delito penal cuando vemos un accidente y no nos detenemos a ayudar. Por desgracia, hay veces que aunque lo deseamos no sabemos cómo actuar cuando hay heridos y solo los que tienen conocimientos básicos de primeros auxilios saben cómo comportarse en esos primeros minutos que pueden ser vitales para la supervivencia del herido. Hoy os hablaremos de las técnicas de movilización, las mismas que hay que conocer para ayudar al herido a sentirse más cómodo o incluso para desplazarlo fuera del lugar si el peligro es inminente.

Cuándo usar las técnicas de movilización

¿Cuándo debemos mover a un herido? La respuesta a esa pregunta es: nunca. Cuando hay un herido no hay que moverlo del lugar bajo ningún concepto para evitar que sufra dolores medulares y esto pueda transformarse en la parálisis del tronco inferior o incluso una tetraplejía. Pero… ¿qué hacer cuando el accidentado está desmayado y presenta dificultad al respirar? ¿Y si ocurre en medio de una carretera o en un incendio? En esos momentos es mejor hacer caso al sentido común y sí, lo mejor es mover al herido pero siempre siguiendo las indicaciones que os daremos. Hay que tener en cuenta que la cabeza debe sufrir el menor movimiento posible y, como es evidente, evitar giros o golpes bruscos para no producir daños medulares.

Técnica de posición lateral de seguridad

En aquellas situaciones en las que el herido se desmaya puede presentar dificultades al respirar aunque lo que realmente es preocupante en estos casos es el gran riesgo de padecer ahogamientos por culpa de la saliva, la lengua o incluso por una hemorragia interna. En estos momentos lo que hay que hacer es movilizar al paciente para ponerlo de lado, asegurando su comodidad y ayudándole a que le resulte más fácil respirar. Para ello lo primero hay que ponerle boca arriba y aprovechar ese momento para retirarle las joyas o desabrocharle un poco la ropa si están muy ajustados al cuerpo a fin de que resulte más fácil dar largas bocanadas de aire al herido.

Una vez que está boca arriba el primer paso es agarrar uno de los brazos y acomodarlo a la altura de la cabeza del otro brazo. Por ejemplo, si queremos girarle sobre el lado derecho lo que haremos será doblarle el brazo izquierdo sobre el pecho y acomodaremos la mano sobre la mejilla derecha para que le sirva de soporte. Así tendremos un lugar donde apoyarse una vez le pongamos en la posición lateral de seguridad. Tras ello elevaremos el brazo que permanece recto y lo estiraremos por encima de la cabeza, con la idea de que este sirva de “cojín” cuando esté de lado y por tanto pueda apoyar la cabeza.

Técnica de movilización lateral

Cuando el tronco superior está preparado para el giro es momento de preparar el inferior. Tal y como ocurre con el brazo, hay que doblegarle la pierna contraria del lado a donde pretendemos girarle. Esta se acomoda sobre la pierna recta y tras ello, con un suave movimiento le giraremos el cuerpo hacia el lado deseado y le abriremos la boca con cuidado para ayudarle a respirar y eliminar los fluidos en caso de que presente sangre o mucha salivación.

Técnica de arrastre

El accidente os puede sorprender en un incendio, en medio de una carretera o en un lugar donde existe el riesgo de un peligro aún mayor para la persona desmayada. En esos momentos es importante no frustrarse porque el movimiento de la cabeza del herido es inevitable pero sí podemos minimizar siempre y cuando hagamos movimientos suaves pero precisos. La técnica de arrastre, como bien dice su nombre, consta de agarrar a la víctima para movilizarla arrastrándose por el suelo. Hay variedades para esta técnica de movilización, como utilizar mantas o sábanas, pero estas no siempre están presentes en el lugar del accidente. Así que si alguna vez os encontráis en esta situación tened en cuenta esta explicación de cómo mover al paciente con seguridad.

El primer paso, y el más importante, es poner al herido boca arriba. Una vez acomodado en esa postura lo que haremos es arrodillarnos a su lado, sobre su cabeza. Tras ello hay que doblarle un brazo sobre el pecho y tras ello empieza el momento más crucial y peligroso de todos: elevarle el tronco. Para ello tenemos que llevar ambas manos tras la nuca del herido y empujarle con suavidad de los hombros hacia arriba para enderezar, manteniendo firme la cabeza entre vuestros brazos, mientras os levantáis lentamente acompañándole en el movimiento de incorporación.

Una vez esta semisentado solo hay que pasar los brazos por debajo de sus axilas y sujetarle con firmeza el brazo doblado. Es recomendable que con una mano se sujete la parte superior del brazo y con la otra la parte inferior, de esa manera es más sencillo mover al herido con una de estas técnicas de movilización. Una vez bien agarrado hay que dar pasos cortos pero firmes, alejándonos del lugar del accidente.

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Acerca de Flor Milano

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