Piercing recién hecho: consejos para cuidarlo

piercing recién hecho en el ombligo

Un piercing recién hecho es algo que siempre nos da respeto. Nos lo hemos hecho con la mayor valentía del mundo, pero cuando ya lo tenemos comenzamos a pensar en si no estaremos haciendo algo que no deberíamos para cuidarlo en condiciones. Y eso que dicen que lo que más miedo da del piercing es cuando te lo ponen… pero no, lo peor viene después, hasta que ya se encuentra bien afianzado y ya sabemos que no habrá ningún tipo de problema con él.

Por si habéis aprovechado el buen tiempo de la primavera para haceros un piercing, os traemos una serie de consejos que os ayudarán a darle el cuidado que necesita. Y ya veréis cómo muy pronto le habréis tomado tanto la medida a tener el piercing puesto que ya no os dará ningún tipo de miedo, ¡solo es cuestión de tiempo!

Piercing recién hecho: lo fundamental

Ten muy en cuenta las recomendaciones que seguro que te ha dado el profesional que se haya encargado de ponerte el piercing (y si no estabas atento a lo que te decía… muy atento ahora). Lo primero y más importante de todo es que debes realizar una higiene adecuada de la zona y no dejar pasar la relevancia de tenerlo limpito en todo momento. El proceso de limpieza te lo enseñamos dentro de unas líneas, no te preocupes. Además, trata de no hacer ciertas cosas en los primeros días. Por ejemplo, no te quites el piercing que te han puesto. No vas a querer que se produzca algún tipo de problema en el proceso de cerrado de la herida, así que deja el piercing donde está. Lo único que podrías hacer, si por cualquier cosa tuvieras una mala reacción, sería ponerte otro piercing en su lugar, uno que fuera más neutro para el contacto con tu cuerpo. Pero no recurras a esta opción si no es algo imprescindible.

Tampoco tienes que pasarte con el estrés que les produces al piercing. Es decir, si te lo has puesto en el ombligo no te comiences a poner ropa ceñida que pueda apretarlo demasiado o influir en el proceso de cerrado. Al mismo tiempo, no tendríamos ni que decirte que tengas cuidado para no estirar del piercing, así como para no someterlo a otros posibles problemas en el proceso. Es importante que le dejes estar lo máximo posible.

Piercing recién hecho: consejos para cuidarlo 2

Ahora vamos a limpiarlo en condiciones

Agua y jabón: eso es lo que necesitas antes de ponerte a limpiar la herida. No querrás que por un despiste como no lavarte de forma adecuada las manos tengas una infección. Este es el principal objetivo que tienes que tener en mente cuando pases a limpiar la zona del piercing: evitar las infecciones. Y eso significa tomárselo muy en serio, no pasarte apretando las costras y hacerlo todo con una dosis adicional de dulzura. Estamos hablando de tu propio cuerpo, así que quiérete un poquito y trátate con mucho amor. Nosotros lo que te recomendamos para tu piercing nuevo es que uses un bastoncillo, como los que seguro que tienes en el baño para limpiarte los oídos. Al humedecer la zona y las costras deberías poder retirarlas con el bastoncito sin prácticamente hacer ningún esfuerzo. Si ves que alguna no se levanta, no la levantes tú a lo bestia. Déjalo y en la siguiente limpieza ya veremos cómo se encuentra.

Cuando ya hayas quitado las costras tienes que ponerte a limpiar. Para ello la combinación del agua y el jabón vuelve a ser la mejor. Eso sí, ten en cuenta que el jabón tiene que ser neutro. No te vayas a poner un jabón preparado con agua de coco o algo parecido que al final te pase factura. Pide jabón neutro en la farmacia y ya verás que no es difícil conseguirlo. Limpia y retira los restos de jabón. Después de esto tendrás que desinfectar. Aunque algunos amigos te hayan dicho que han leído en Google que es bueno hacerlo con agua oxigenada o con betadine, confía en nosotros cuando te decimos que no debes usar nada de eso. Tu mejor opción es un antiséptico y para ello lo mejor que puedes hacer es pedir en la farmacia un bote de suero fisiológico. Ellos ya sabrán qué darte para tus curas. Asegúrate de que este compuesto entra bien en la herida, porque será lo que ayudará a la recuperación.

Y cuando acabes seca, sécalo todo. Vuelve a usar un bastoncillo si quieres o pásate a una gasa en el caso de que lo creas más cómodo. Pero asegúrate de que todo queda muy seco. Y luego ya está, puedes olvidarte de la limpieza hasta dentro de unas horas. Por nuestra parte, y aunque hay mucha contradicción en este sentido, te diríamos que te cures la herida unas tres veces al día. Y sobre todo, no te pongas cremas ni hagas nada que creas que puede ser bueno si no te lo ha recomendado antes un especialista. Así tu piercing recién hecho no te dará ningún tipo de problema.

Foto: Max Charping

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