Periostitis tibial, causas y tratamientos

periostitis tibial en runners

Cuando se produce una inflamación en el periostio, la cual puede ser tanto crónica como aguda, es posible que se manifieste una patología conocida como periostitis tibial. El periostio se encuentra recubriendo la tibia y  deriva en este tipo de afección. Hay algunos casos en los que la causa no es esta, sino que se debe a los problemas relacionados con la periostitis. Este tipo de enfermedad es frecuente entre los deportistas, especialmente en los runners, que ya tienen experiencia en cuanto a su aparición. A esto hay que sumar que las personas diagnosticadas de periostitis no tienen la inflamación de la cual hemos hablado antes, sino que encuentran su problema en los síntomas relacionados con la osteopenia. El motivo de ello es que cuando se produce un estrés en el hueso hay una reacción que tiene posibilidades de derivar en una fractura.

Dentro de lo que debemos saber también hay que mencionar la existencia de dos tipos de periostitis tibial: la anterior y la posterior. De los dos el más frecuente es el anterior, que se sufre con un intenso dolor agudo que tiene como punto de inicio el tercio inferior, pero que puede acabar llegando hasta la posición de la rodilla dependiendo de las circunstancias.

Periostitis tibial: causas principales

Los corredores se han acostumbrado a que este problema sea frecuente en su día a día, sobre todo cuando no tienen cuidado con algunos aspectos. Se puede producir cuando el entrenamiento que están realizando los runners no es constante. Normalmente cualquier entrenamiento físico busca mantener unos niveles de estabilidad, pero es posible que por alguna razón hayamos cambiado hacia una rutina más brusca. En estos casos nos estaremos arriesgando a sufrir este tipo de lesión en la tibia. También puede ser un detonante si no estamos utilizando el calzado adecuado o si el terreno sobre el cual corremos es demasiado abrupto. Como los runners ya saben, estos elementos pueden significarlo todo a la hora de sufrir lesiones. El motivo son las vibraciones que se producen en el momento en el cual el pie golpea contra el suelo con cada pisada. Estas vibraciones transmiten una tracción que si se realiza deforma inadecuada pueden afectar mucho a la tibia en su cara anterior.

En el tibial posterior se pueden sobrecargar los músculos, en especial los de la pantorrilla. También hay que tener mucho cuidado con el movimiento de rotación de la cadera. Todo en exceso y de manera brusca puede acabar provocando problemas y lesiones. Pero como imaginaréis, esto no es lo único que nos puede llevar a que suframos periostitis tibial. En realidad hay muchos otros motivos que no queremos dejarnos en el tintero.

Uno de ellos es no hacer estiramientos. Si un día hacéis deporte sin venir a cuento y no estiráis antes o después, os estaréis arriesgando a esta lesión (y a muchas más). Los estiramientos son imprescindibles en cualquier modalidad deportiva. También tenemos que evitar ciertas costumbres del día a día que resultan muy nocivas. Una de ellas es trabajar de pie de una forma constante. Hay que saber cuándo descansar y sentarnos si nuestro trabajo lo permite. Por otro lado, tenemos que alimentarnos mejor, porque seguro que nuestra dieta es mejorable y conducir lo menos posible para evitar el encasillamiento de la posición requerida.

Que queramos meternos de lleno a hacer musculatura o que no la tengamos y hagamos esfuerzos excesivos pueden ser otras causas de sufrir este tipo de lesión. Por todo ello es muy recomendable que hablemos con un entrenador, por ejemplo en el gimnasio, para que nos estipule un plan de ejercicio que no nos pasará factura física. Y cuanto sepamos cómo entrenar no nos olvidemos nunca de hacerlo en unos plazos establecidos, como al menos tres días a la semana.

Diagnóstico

El diagnóstico de este tipo de problema requiere que vayamos al médico y que nos haga un examen. Este se basará en un primer contacto con nuestra tibia, para ver en qué estado exterior se encuentra, y después de combinará con una resonancia o con una radiografía dependiendo de lo que opine vuestro doctor. De todas formas, con el contacto inicial el especialista ya será muy capaz de daros un diagnóstico, puesto que tocará la tibia en su parte anterior en busca de inflamaciones. Vosotros también notaréis si os duele o no cuando presione en determinados lugares.

Tratamiento de la lesión

Si ya os han diagnosticado esta inflamación del periostio lo que ahora tenéis que comenzar a hacer es trabajar para disfrutar de un tratamiento adecuado. Si hemos llegado a una conclusión sobre qué es lo que ha hecho que se produzca el problema, lo inicial será eliminar este factor. Es decir, si tú ya sabes que tienes unas zapatillas que están hechas polvo y que no tienen remedio, tíralas y compra otras, porque ellas han sido las responsables. No hace falta que te hagas el héroe con la recuperación, así que utiliza antiinflamatorios en la medida de lo necesario para que el dolor no se convierta en tu peor pesadilla.

El frío será vuestro amigo y el calor vuestro enemigo en el proceso de recuperación. Hay algunos tratamientos un poco más complejos e invasivos que implican el uso de técnicas como la crioterapia. No es algo que resulte imprescindible, pero si veis que el dolor no se detiene os recomendamos que uséis cualquier tipo de ideas. Los masajes también os irán muy bien, pero siempre con la seguridad de que los estáis recibiendo de la forma adecuada.

Es muy importante que hagáis caso a todo esto y que atendáis la afección enseguida en caso de padecerla, pues si seguís haciendo de forma incorrecta ejercicio y sobrecargando la zona, podéis empeorar mucho la situación, teniendo como consecuencia el obligado abandono del ejercicio. Atiende tu periostitis tibial a tiempo y evita los problemas en el futuro. Si lo haces nada te impedirá correr tanto como Forrest Gump.

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Acerca de Flor Milano

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