Percentil de bebé: todo lo que necesitas saber

Bebé con un buen percentil

Dicen que nunca se sabe lo que es el amor verdadero hasta que vemos el rostro de nuestro retoño, ese que tiene rasgos de papá, la nariz de mamá y los ojos del abuelo o abuela. El nacimiento de un hijo es, por lo general, el mayor acontecimiento en la vida adulta de una persona. Y lo que antes eran vacaciones en pareja, tiempo para dos y poder invertir el dinero ganado en caprichos para uno mismo se convierte en un dilema completo pensando en lo mejor para nuestro hijo y en descubrir qué significan cosas como el percentil de bebé. Es en ese momento en el cual descubrimos lo que es el verdadero sacrificio por ver cómo ese pequeño va creciendo, aprendiendo y sobre todo cómo nos va enseñando a ser mejores personas para inculcárselo a él. Pero no todo es bueno, los niños también nos enseñan a ser protectores y a ponernos en los peor en todo tipo de situaciones, incluso cuando el bebé simplemente tose al atragantarse con un poco de agua.

Lo que muchos padres pueden catalogar como una conducta un tanto obsesiva en ocasiones es un tipo de preocupación que no está tan desencaminada, especialmente cuando ven que su hijo mide o pesa mucho menos que otros niños de su edad. Antiguamente los padres realizaban constantes visitas al pediatra con el objetivo de saber cómo se encontraba su hijo respecto al ciclo de crecimiento. Ahora esto ha cambiado gracias a que son dudas que se pueden disipar a través del cálculo del percentil de un bebé.

¿Qué es el percentil de bebé?

Se trata de algo tan sencillo como una herramienta creada por la OMS para lograr que los padres de todo el mundo puedan tranquilizarse cuando ven un crecimiento anormal. El percentil infantil es un gráfico donde podemos ver la media mundial de peso y talla de los niños. Gracias a la tecnología ahora es posible encontrar calculadoras donde solo hay que introducir el peso, la altura y los meses del niño para tener la información. Tras indicar estos datos se creará una estadística a nivel mundial donde, de forma fácil e intuitiva, podemos puede saber si el peso y la talla de nuestros hijos es la correcta o si se encuentra por encima o por debajo de la media.

¿Está en la media adecuada o me debo preocupar?

No hace falta ser un experto analista de gráficos para entender los datos que salen reflejados en cualquiera de los calculadores de percentil que podemos encontrar por Internet. Pero para hacerlo más sencillo tened siempre en cuenta tres datos: 90, 50 y 10. Como es evidente, el 50 es la media normal del mundo. Eso quiere decir que 50 de cada 100 niños miden o pesan lo mismo que vuestro hijo y los otros 50 miden más o menos que ellos. El percentil normal ronda entre los 50 u 80. Si vuestro hijo está dentro de esos datos su crecimiento es el correcto para su edad, por lo que no hay que tener miedo alguno si vemos que hay niños más altos o con menos peso que el niño. El problema llega cuando supera o no llega a esos valores. Por ejemplo, cuando el niño llega a los 90 quiere decir que 10 de cada 100 bebés miden más que vuestro hijo y que el 90 restante mide menos que él. Lo mismo ocurre con valores por debajo de 50.

Calculo del percentil de bebé

¿Cómo lo usamos sin calculadora?

Muy sencillo, hace unos años la OMS actualizó su base de datos, puesto que los percentiles de crecimiento que tenían se basaba en la altura de niños de la década de los 70 y 80. Como es evidente, los niños de ahora miden y pesan mucho más que los menores de hace 20 o 30 años. Estos datos se reflejan en un gráfico donde los padres tienen que buscar los datos de sus hijos y ver si entran dentro del umbral de lo normal o si no entran dentro de la media.

¿Pasa algo si mi hijo supera o no llega a la media?

Todo depende de los datos que se barajen, si no llega o supera las cifras por uno o dos puntos no hay que darle importancia. El problema es cuando el niño muestra unos datos notoriamente destacados lejos de lo normal. En casos así es importante observar al menor y sus hábitos. Hay veces que estos problemas ocurren por no dormir las horas necesarias. Recordad que no hay que ser alarmistas, porque en ocasiones hay niños bajitos por factores internos, puesto que aún no han dado el estirón. Otros presentan los primeros síntomas de obesidad por culpa de factores externos como por ejemplo no comer de forma correcta debido a que no ingieren el alimento adecuado y en vez de comer con calma digieren la comida sin apenas masticarla. Si vuestro hijo tiene unos hábitos saludables entonces sí que es necesario alarmarse y correr al pediatra para un estudio más exhaustivo que permita conocer el percentil de bebé.

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Acerca de Flor Milano

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